martes, 18 de enero de 2022

Manganime y mundo clásico: el latín en el manganime I

Ya era hora de inaugurar el año en el blog, ¿verdad? 😊 2022 ha empezado de una manera bastante ajetreada para mí, con encargos y fechas de entrega que tenía que cumplir. ¡Pero más vale tarde que nunca! Y aquí estoy, publicando una entrada que, además, me apetecía mucho escribir.

Y es que el post de hoy es un tanto especial. Hasta ahora, os he hablado de mitología, de historia, de costumbres de la Antigüedad que han tenido influencia, de una u otra forma, en el manga y el anime. Pero no me había detenido tanto en las lenguas antiguas, con alguna excepción puntual. En eso quiero centrarme hoy: en el rastro que deja una de ellas en concreto, el latín, en los cómics y la animación japonesa. Hay bastantes ejemplos, ¡así que en el futuro escribiré más sobre este tema! 😊

De momento, me quedo con tres títulos concretos: Saihate no paladin, Los apuntes de Vanitas y Viaje a Agartha. Como siempre, una advertencia: puede que haya spoilers. Si tenéis intención de leer o ver alguno de ellos, podéis volver al blog más tarde. 🤗 Dicho esto, ¡vamos allá!

El poder de la magia: Saihate no paladin

Comienzo con un anime de la pasada temporada de otoño: Saihate no paladin, basado en las novelas ligeras del mismo nombre, que podemos ver en Crunchyroll. Como os comenté en la entrada sobre las series que había visto en 2021, fue toda una sorpresa para mí porque tenía un planteamiento, en cierto modo, diferente al de otros isekais. Al menos por determinados personajes. Y es que rara vez un protagonista es educado por muertos vivientes: fue este hecho, precisamente, el que me llamó la atención. Gus, Mary y Blood le enseñan a Will, todo lo que saben y, gracias a ellos, el muchacho puede embarcarse en una aventura que lo llevará a descubrir mundo, a conocer nuevos compañeros y a luchar contra el mal.

Pero Saihate no paladin no solo me llamó la atención por sus personajes. Ya desde el primer capítulo, hubo otra cosa que conectó conmigo: la magia. Al menos, parte de ella. Gus, el mago fantasma, es el que instruye a Will en estas artes y, para mi asombro, las palabras que salían de sus labios… eran latín. No es este un recurso extraño en la fantasía. Al fin y al cabo, en algunas obras de corte más clásico el lenguaje de la magia se considera la herencia de una antigüedad lejana y, en cierto modo, ajena al presente de los personajes, por lo que se emplean palabras en lenguas olvidadas para los conjuros. O, simplemente, se opta por el latín y el griego —o algo que se les parezca— para acentuar ese carácter misterioso y ancestral de los hechizos. Pese a ello, no esperaba encontrarme palabras latinas en Saihate no paladin.

© Children's Playground Entertainment 2021

Cuando Will y Gus comienzan sus lecciones, este le explica las bases del tipo de magia que van a practicar: la palabra de creación. Según le cuenta, su fundamento son las palabras que el dios creador del mundo empleó para cumplir con su cometido; de esa forma, cuando se pronuncian, hacen aparecer determinados elementos o provocan efectos específicos. Gus sostiene que el lenguaje es poderoso, por lo que hay que ser especialmente cuidadoso en lo que a la magia se refiere y pronunciar las palabras con precisión. Will debe ajustarlas poco a poco para conseguir el efecto deseado.

Son muchos los conjuros en latín que aparecen a lo largo del anime: acceleratio para ganar velocidad, erasus —el participio de perfecto de erado, «raspar, borrar»— para eliminar los efectos o los objetos producidos por un hechizo, ignis para invocar el fuego, cadere araneum —con las palabras latinas que corresponden a «caer» y «araña»— para crear telarañas, vastare —«devastar, asolar»— para destruir… Como podéis ver, son bastante literales, ya que cada palabra provoca un cambio en la realidad directamente relacionado con el significado del término en latín. Muchos, además, son bastante reconocibles porque han dejado derivados en nuestra lengua.

© Children's Playground Entertainment 2021

Pero si hubo un hechizo que me llamó la atención —y me sacó una sonrisa, para qué negarlo— fue uno muy poderoso que emplea Gus en el capítulo 4, en su combate contra Stagnate, el dios de los no muertos. ¡Porque pronunciaba, como quien no quiere la cosa, un verso completo de Horacio, uno de los poetas romanos más importantes! Concretamente, de su Oda I, 4, que os dejo completa a continuación por si sentís interés. La frase que dice Gus está en negrita:

 

Solvitur acris hiems grata vice veris et [Favoni

trahuntque siccas machinae carinas

ac neque iam stabulis gaudet pecus aut [arator igni

nec prata canis albicant pruinis.

Iam Cytherea choros ducit Venus [imminente luna

iunctaeque Nymphis Gratiae decentes

alterno terram quatiunt pede, dum gravis [Cyclopum

Volcanus ardens visit officinas.

Nunc decet aut viridi nitidum caput [impedire myrto

aut flore, terrae quem ferunt solutae,

nunc et in umbrosis Fauno decet immolare [lucis,

seu poscat agna sive malit haedo.

Pallida Mors aequo pulsat pede [pauperum tabernas

regumque turris. O beate Sesti,

vitae summa brevis spem nos vetat inchoare [longam;

iam te premet nox fabulaeque Manes

et domus exilis Plutonia; quo simul mearis,

nec regna vini sortiere talis

nec tenerum Lycidan mirabere, quo calet [iuventus

nunc omnis et mox virgines tepebunt.

 

(Hor. C. I, 4)

 

 

Se disuelve el punzante invierno con la grata vuelta de la primavera y del favonio, arrastran las quillas secas los cabestrantes y ya no se complace el ganado en los establos o el labrador junto al fuego, ni los prados se vuelven blancos con las blancas escarchas. Ya Venus Citerea conduce sus grupos de danza bajo la luz de la luna y las hermosas gracias, unidas a las ninfas, golpean la tierra con pie alterno mientras el ardiente Vulcano visita las atareadas fraguas de los cíclopes. Ahora es el momento de ceñir con verde mirto la perfumada cabeza, o con la flor que producen las tierras esponjosas; ahora también es el momento de hacer sacrificios en honor de Fauno en los umbrosos bosques, ya si los pide con una cordera o si los prefiere con un cabrito. La pálida muerte golpea con igual pie las chozas de los pobres y las torres de los reyes. ¡Oh, dichoso Sestio! La brevedad de la vida nos prohíbe concebir largas esperanzas; ya se te echarán encima la noche y los manes de la fábula y la exigua casa de Plutón; en cuanto vayas allí, no echarás a suertes los reinos del vino ni admirarás al tierno Lícidas, por el que ahora toda la juventud arde y después hará que las muchachas se entibien.

 

 

Will se asombra, pues se trata de un hechizo que, habitualmente, tendría que ejecutarse entre cuatro personas. Sin embargo, Gus es un gran mago y puede manejarlo. ¿Su efecto? Las palabras finales que el viejo fantasma añade lo dejan muy claro: damnatio memoriae. Ese castigo de la Antigüedad que consistía en borrar la memoria de alguien y condenarlo al olvido. Os hablé hace unos meses de ella en relación con el manga Im. El sumo sacerdote Imhotep.

Combinar el verso de Horacio —que nos habla de una muerte implacable de la que nadie puede escapar— con la locución latina damnatio memoriae le da una fuerza increíble al poder destructivo del conjuro. Y es que cuando uno se enfrenta a un dios debe recurrir a este tipo de magia, ¿no?

Creo que el uso del latín en Saihate no paladin obedece a lo que comentaba antes: el deseo de establecer una relación entre la magia y lo antiguo y lo ancestral. Ese lenguaje solo se emplea en los hechizos. Además, si le sumamos el hecho de que los japoneses no tienen un vínculo tan estrecho con la lengua de los romanos como nosotros, me parece que la magia se vuelve más «exótica» en cierto modo, más especial, y se reserva únicamente a quienes conocen sus misteriosas palabras.

Vampiros en el París del siglo xix: Los apuntes de Vanitas

De una obra de fantasía paso a otra, pero a una muy diferente. Ni el entorno en el que transcurre ni los personajes tienen que ver con los de Saihate no paladin. Ahora, nos trasladamos al París de un siglo xix imaginado en el que los vampiros existen: voy a centrarme en Los apuntes de Vanitas, de Jun Mochizuki, que podemos disfrutar en español gracias a Norma Editorial. En él, seguimos a Vanitas y a Noé, quienes intentan librar a los vampiros de una extraña maldición que se está extendiendo entre ellos. Es un manga que me gusta bastante por sus personajes y por el concepto tan interesante que plantea Mochizuki con respecto a esas criaturas que se alimentan de sangre y que han protagonizado tantas leyendas, libros y películas.

© Jun Mochizuki 2016


En Los apuntes de Vanitas  también hay términos en latín, empezando por el nombre de varios personajes. Hasta donde yo he leído —el tomo 6—, he encontrado algunos que, además, tienen bastante que ver con quien los lleva. El propio protagonista, por ejemplo. En latín, vanitas —que ha dado lugar a nuestro término vanidad—significa varias cosas: «vana apariencia, mentira, vaciedad», entre otras cosas. En una obra como esta, en la que una maldición modifica y corrompe el nombre de los vampiros, me parece significativo que justo el personaje que restaura su nombre verdadero se llame precisamente así. Por otro lado, no puedo evitar acordarme de esos bodegones y naturalezas muertas del Barroco que llevaban el nombre de vanitas y que representaban la fragilidad de la existencia humana y la certeza de que todos vamos a morir. Los vampiros nunca saben en qué momento su vida casi eterna va a verse afectada por la maldición y van a morir a manos de alguno de los bourreau encargados de eliminar a sus congéneres cuando se convierten en un peligro. Por último, Vanitas no es el nombre real del protagonista: lo toma del vampiro de la Luna Azul, de quien también hereda el Libro de Vanitas, que utiliza para «curar» la maldición. Con respecto a ellos, nada es lo que parece y están envueltos en un halo de misterio. No sé la razón por la que Mochizuki decidió llamar así a su protagonista —y estoy segura de que aún falta mucho por desvelar sobre él—, pero me parece, cuanto menos, una opción sugerente. Seguro que, según avance en la historia, descubriré más al respecto.

© Jun Mochizuki 2016

Dejando a un lado a Vanitas, hay otros nombres en el manga que proceden del latín. Por ejemplo, una de las sirvientes del conde Parks Orlox se llama Nox, «noche», muy apropiado para una vampira. También tenemos a Lord Machina, un vampiro con la apariencia de un autómata. Destaca, además, uno de los nombres verdaderos que restaura Vanitas, el de Thomas Berneux: Bucolicus, «el que inventa églogas», tal y como se ha traducido al español. Un nombre verdadero siempre le devuelve la cordura y la calma al vampiro afectado, y este es un buen ejemplo de ello. Bucolicus procede del griego βουκολικός y este término, a su vez, de βουκόλος, «boyero». Además de dar título a las Bucólicas, una de las obras más importantes de Virgilio, el adjetivo hace referencia a la literatura pastoril que tanta tradición tiene en Occidente, caracterizada por los entornos naturales idílicos en los que los pastores lamentaban sus amores mientras apacentaban sus rebaños. Una de las principales composiciones poéticas de este tipo de literatura es, precisamente, la égloga. Os he dado una visión muy general del género, que es bastante más complejo, pero seguro que recordáis cosas sobre él u os hacéis una idea. Esa evocación idealizada del mundo rural es la que permanece también en nuestro término bucólico. ¡No podría haber mejor nombre verdadero para mostrar los efectos que tiene el Libro de Vanitas sobre las víctimas de la maldición!

Otro personaje que lleva un nombre latino es Naenia, esa misteriosa figura negra que aparece en el desfile de Charlatan, lo que todos los vampiros ven antes de que su nombre se corrompa. Nenia pertenece al grupo de los dioses indigetes, divinidades menores que patrocinaban determinados aspectos de la vida humana desde el nacimiento de una persona hasta su muerte. Nenia, en concreto, es la diosa del lamento fúnebre, y así se denominaban también los cantos y lamentos que se componían en estas circunstancias. Un nombre lúgubre para un personaje funesto que condena a muchos vampiros al sufrimiento y, en ocasiones, a la muerte.

© Jun Mochizuki 2016

Termino con dos últimos nombres. El primero es el del castillo de lord Ruthven, un personaje muy sorprendente: Carbunculus, que puede aludir a un trocito de carbón o al rubí. En cualquier caso, ese color rojo está muy vinculado a los vampiros. El segundo es el del arma que utiliza Jeanne, la bourreau de Ruthven, un brazo carmesí llamado carpe diem. Este «aprovecha el momento» que se convirtió en tópico literario y que hoy en día utilizamos mucho para recordarnos que debemos vivir el presente procede de la Oda I, 11 de Horacio, en la que invita precisamente a ese disfrute:

 

Tu ne quaesieris, scire nefas, quem mihi, [quem tibi

finem di dederint, Leuconoe, nec [Babylonios

temptaris numeros. Ut melius, quidquid erit, [pati.

Seu pluris hiemes seu tribuit Iuppiter [ultimam,

quae nunc oppositis debilitat pumicibus [mare

Tyrrhenum: sapias, vina liques et spatio [brevi

spem longam reseces. Dum loquimur, [fugerit invida

aetas: carpe diem quam minimum credula [postero.

 

(Hor. C. I, 11)

 

 

Tú no preguntes —pues es un sacrilegio saberlo— qué final a ti, qué final a mí nos han concedido los dioses, Leucónoe, ni consultes los oráculos babilonios. Cuánto mejor soportar cualquier cosa que venga si Júpiter te ha otorgado algunos inviernos más o el último, que ahora debilita al mar Tirreno batiéndolo contra los escollos que se le enfrentan: sé lista, cuela tus vinos y acorta una larga esperanza a un breve espacio. Mientras hablamos, se nos habrá escapado el envidioso tiempo: aprovecha el día, confiando lo mínimo en el que vendrá después.

 

Recuerdo que mi profesora nos decía que la imagen que utilizaba aquí Horacio era la de una persona que «agarraba» el día como si se tratara de una fruta a la que quisiese darle un mordisco. En cualquier caso, es como si la propia arma de Jeanne incitara a los vampiros a aprovechar el momento… hasta que ella los atrape.

A diferencia de Saihate no paladin, los personajes de Los apuntes de Vanitas pueden tener conocimientos de latín, de ahí que les resulte más común utilizar términos de esta lengua para nombrar ciertas realidades —también hay que tener en cuenta, por supuesto, las razones personales de la autora y lo que quiere expresar—.

Descenso al inframundo: Viaje a Agartha

Termino con una película de anime de la que os hablé hace poco: Viaje a Agartha, distribuida por Selecta Visión. En ella, el mito de Orfeo y Eurídice se entremezcla con el del viaje de Izanagi al mundo de los muertos para recuperar a su esposa y nos ofrece una reinterpretación muy emocionante de ambas historias. Además, Makoto Shinkai aprovecha elementos de otras culturas para crear un mundo más complejo, lleno de matices, ideal para lo que quiere contarnos. Si queréis saber más, podéis leer la entrada que le dediqué aquí.

La tragedia de Orfeo no es el único elemento de la cultura grecolatina que aparece en la película. Son también varias las palabras latinas que Shinkai emplea para nombrar realidades de esa tierra subterránea que hay más allá de lo que conocemos. Y se trata, por cierto, de piezas fundamentales para el desarrollo de la historia, ya sea porque son objetos que hacen avanzar la trama, ya sea porque son lugares que los protagonistas deben alcanzar.

El primero de dichos elementos es lo que en la película llaman clavis, término latino que significa «llave, cerrojo» y que ha dado lugar, precisamente, a nuestra palabra llave. En Viaje a Agartha, se trata de una piedra o cristal azulado que abre la puerta a ese mundo subterráneo donde los protagonistas esperan encontrar a sus seres queridos. Asimismo, es lo que permite acceder a Finis Terra, el límite entre el mundo de los vivos y el de los muertos. Resulta tan fundamental para Agartha y sus habitantes que la misión de Shin es detener a Asuna y Morisaki para robarles la clavis. Si lo consigue, logrará, a su vez, evitar que el orden natural de Agartha se subvierta.

© Makoto Shinkai 2011/CMMMY – EDV982

Pero hay otros términos en latín. Por ejemplo, esa vita aqua que Asuna y Morisaki deben atravesar para llegar a Agartha. El término, como podréis imaginar, procede de las palabras latinas correspondientes a vida y agua, respectivamente. El nombre no podría ser más adecuado, ya que ese denso y antiguo líquido deja respirar a quien se sumerge en él: no ahoga, sino que te permite sobrevivir hasta que lo atraviesas. No quiero olvidarme, por último, de Finis Terra, ese lugar en los confines del mundo subterráneo que conduce al más allá y que también viene del latín.

Creo que, al igual que sucede en otros casos, el empleo del latín obedece a un deseo de conferirle cierto exotismo al mundo de fantasía en el que transcurre parte de la historia. Al fin y al cabo, se trata de un sitio extraño, ajeno a nosotros. ¿Y qué mejor manera de marcar esa diferencia y definir los límites entre la realidad y la imaginación que utilizar una lengua bastante alejada de la cultura japonesa?

 

Con esto termino la entrada de hoy. 😊 ¡Espero que os haya gustado! Por mi parte, os espero dentro de unos días con una nueva reseña. ¡Hasta entonces! 🤗

 

Bibliografía

Como siempre, os dejo aquí una lista de las referencias que he utilizado por si tenéis interés. 😊

Grimal, Pierre (1981). Diccionario de mitología griega y romana (trad. de Francisco Payarols), Barcelona: Paidós.

Segura Munguía, Santiago (20135). Nuevo diccionario etimológico latín-español y de las voces derivadas, Bilbao: Universidad de Deusto.


viernes, 31 de diciembre de 2021

Manga 2021: ¿qué he leído este año?

Como os comenté en la entrada de ayer, 2021 ha sido muy bueno en cuanto a lecturas. Creo que este es el año que más manga he leído y he tenido la suerte de encontrarme con títulos que me han encantado. Además, he reducido un poco la pila de pendientes… pero solo un poco. 😅 Han venido más tomos a invadir mis estanterías… ¡y 2022 parece también muy prometedor por las novedades que se van a publicar!

Pero ahora no voy a centrarme en lo que viene, sino en lo que he disfrutado este año. A lo largo de 2021, ya os he hablado de algunos títulos:  El pueblo de arena y escamas azules, Los gatos del Louvre, El clan de los Poe, El diario gatuno de Junji Ito, Tokyo goodbye, El secreto de Madoka, Héroes, Una sonrisa hasta el fin del mundo, Bajo el cielo azul de Lorient, Ayako, Blissful land, Relatos terroríficos y Goodbye, my rose garden. Tenéis todas las entradas al respecto en el apartado de Reseñas.

En la entrada de hoy, quiero repasar otros muchos mangas que he leído en 2021 y que me han gustado, por unos motivos u otros. No voy a limitarme solo a los títulos que se han publicado este año porque me apetece hablar, al igual que en 2020, de las lecturas que me han acompañado en 2021, independientemente de cuándo salieron. También voy a incluir algunas series abiertas que me parecen sugerentes, aunque mi opinión sobre ellas pueda cambiar en el futuro. Dicho esto, ¡vamos allá! 🤗

Las sorpresas de 2021

Al igual que en la entrada sobre los animes de este año, me apetece empezar hablando de esos mangas que han logrado sorprenderme para bien. Con el tiempo, he aprendido a seleccionar mis lecturas en general, y eso me ayuda también con el cómic japonés. Habitualmente, los tomos que compro me gustan porque su argumento se ajusta a lo que me interesa, conozco a los autores… Ahora mismo, mi instinto suele funcionar bastante bien y por eso rara vez me llevo decepciones. Pero hay algunas obras que superan mis expectativas.

La primera de 2021 ha sido Mars, de Fuyumi Soryo. Aprovechando que tenía Kindle Unlimited, leí la serie completa en inglés a principios de año. La relación entre Kira, una chica tímida e inocente cuya pasión es el dibujo, y Rei, un estudiante rebelde por el que todas sus compañeras suspiran, se vuelve más interesante y profunda a medida que avanza la trama y se van desvelando secretos relacionados con ambos personajes… Arechi la ha anunciado en español para el año que viene y, sin lugar a dudas, quiero que forme parte de mi colección. Además, me encantaría dedicarle una entrada en el blog en el futuro. ¡Espero no tardar en hacerlo!

Continúo con Rastros de sangre. Shuzo Oshimi es un mangaka que me resulta fascinante, tanto por su estilo de dibujo como para las historias tan retorcidas que plasma en sus viñetas. Lo conocí con Las flores del mal y, desde entonces, he leído más de sus títulos. En 2021, empecé Rastros de sangre, que tenía pendiente desde hacía tiempo… y me dejó sin palabras. Es increíble la capacidad que tiene el autor para llevar la obsesión a sus límites más terribles y asfixiantes. Porque eso es lo que le sucede a Seiko con su hijo: lo sobreprotege en exceso y hace lo imposible para que no se aleje de ella. Aun así, todo lo que pueda decir al respecto se queda corto: es mejor que lo leáis si no lo habéis hecho.

Pero Rastros de sangre no es la única obra de Oshimi que he empezado este año: también le he hincado el diente —y perdonad el chiste malo— a Happiness, su manga de vampiros. ¡Ya falta poco para que se publique completo en español!

Otro manga que me ha sorprendido gratamente ha sido Your lie in April. Como os comenté en la entrada de ayer, empecé a leerlo porque me lo habían recomendado y me encontré con una historia increíble sobre el amor, la amistad, los traumas y la capacidad de superación. Además, está vinculada con el mundo de la música: no podía pedir más. Es increíble cómo Naoshi Arakawa consigue que sus viñetas tengan sonido con tan solo sus trazos: mientras leía, podía escuchar el piano de Kôsei y el violín de Kaori.

El siguiente título del que quiero hablar es Arte. Su anime fue uno de mis favoritos del año pasado, así que no podía esperar a leer el manga. ¡Y me encanta! Arte es una protagonista fuerte, que no se rinde aunque los obstáculos que se le ponen delante parezcan imposibles de superar, y sus esfuerzos y pequeñas alegrías hacen que quieras continuar leyendo para ver hasta dónde es capaz de llegar. Tengo ganas de viajar de nuevo a la Italia renacentista en su compañía y la del resto de personajes que completan el elenco de la obra.

Termino este apartado con un manga del que solo ha salido un tomo, pero que promete tanto por el tema tan interesante que trata como por el dibujo: La verdad sobre las brujas, de Ebishi Maki. La historia se centra en la Europa del siglo xvi y la brujería para hablarnos de los prejuicios y el peligro de las supersticiones. Si la historia sigue en la misma línea, es probable que os hable de ella con más profundidad en el futuro. 😉

Historias para disfrutar en pequeñas dosis

Me encantan los tomos únicos. A veces, si tengo poco tiempo para leer por cuestiones de trabajo, prefiero historias cortas en vez de series de decenas de tomos. En 2021, se han publicado títulos bastante llamativos, entre ellos, Sakuran, de Moyoco Anno, que nos permite asomarnos al mundo de las geishas y los barrios de placer, el ambiente en el que transcurre esta historia de amor y desamor, de sueños y decepciones.

En segundo lugar, tengo que mencionar, sin duda, La amiga de mi hermana, un yuri que se construye a través de una historia coral, con varios puntos de vista, para hablarnos del amor, los miedos y cómo desarrollamos nuestras relaciones a partir de nuestras inseguridades y lo que se espera de nosotros. Además, el dibujo de Battan es precioso.

Pero si hay un tomo único que de verdad me ha removido por dentro ese ha sido My broken Mariko, de Hirako Waka. Había leído muchas reseñas que lo ponían por las nubes, así que, cuando Milky Way anunció su publicación en España, no dudé en hacerme con él. Es cierto que se trata de una historia muy dura —al fin y al cabo, la autora nos habla sin tapujos, aunque sin perder la sensibilidad, de temas tan complicados como los abusos o el suicidio—, pero merece mucho la pena.

También ha habido lugar, por supuesto, para el manga de terror. Y es que este año ECC ha publicado varias obras de Mimika Ito. Yo he podido leer Una mirada misteriosa, en la que la autora recoge varias de sus experiencias paranormales, a cuál más inquietante. Ella concibe el terror como algo que convive con nosotros en nuestra cotidianeidad y eso es lo que me hizo sumergirme de verdad en sus historias: no hay límite entre nuestro mundo y el más allá.

Por otro lado, en 2021 he disfrutado de tomos únicos de algunos de mis mangakas favoritos, empezando por Nagabe. He releído varias de sus obras este año, pero también les he dado una oportunidad a otras que tenía pendientes, como Amores insólitos. En él, el autor nos cuenta varias historias de amor entre niños y criaturas no humanas, de ahí el título. Además, me he dejado sorprender por Shintaro Kago y Anamorfosis, un perturbador tomo único en el que el autor vuelve hacer gala de ese humor negro que lo caracteriza. Y, como me había quedado con ganas de más después de terminar Guardianes de la noche, devoré las Historias cortas de Koyoharu Gotouge. ¡Algunas tienen un punto de partida muy interesante!

Clásicos y más clásicos

Me reafirmo en lo que dije el año pasado: me alegra mucho que las editoriales estén apostando por autores y obras clásicas, más o menos recientes. Este año, las estanterías de las tiendas se han vuelto a llenar de títulos de grandes mangakas, de obras fundamentales para el desarrollo del cómic y la cultura popular japonesa. También ha habido lugar, por supuesto, para algunos títulos alternativos de la revista Garo.

Empiezo con una licencia que jamás habría pensado que vería en España, al menos tan pronto, y que me hizo mucha ilusión cuando se anunció: Kamen rider. Ooso Cómics decidió apostar por esta obra tan importante dentro de la producción de Shôtarô Ishinomori, y ahora ya podemos disfrutarla al completo. Aventuras, acción, monstruos… Es una obra trepidante y muy entretenida de la que también me gustaría hablar en el futuro —¡se me acumulan los mangas para el blog!—.

Otro manga que me ha gustado bastante es Miriam Blue. Arechi sigue apostando por el shôjo clásico, ¡y espero que sigan así! En este caso, tenemos una historia de amor y enredo en la que los secretos son un ingrediente importante. Y es que el día que Miriam conoce a un chico guapo en el largo cerca de su casa su vida cambia por completo y se llena de dudas y preguntas.

Por su parte, Satori sigue ampliando su catálogo de cómic japonés con obras interesantísimas de grandes autores. Tengo pendiente Queen Emeraldas, así que aún no puedo hablar de ella, pero sí de Yuko y Oen, de Ryoichi Ikegami, dos volúmenes en los que se recogen varias historias cortas. Si el primero se centra en el deseo, el erotismo, la obsesión y la perversión, el segundo nos muestra venganzas, rencor, ira, injusticia y desesperanza, todo con el impresionante dibujo de Ikegami. Pero este no es el único título destacable: en Los locos del gekiga, de Masahiko Matsumoto, se nos cuenta la historia de este tipo de manga, que tan fundamental fue en la historia del cómic japonés.

Me queda una última obra que mencionar: Polen dorado, de Seiichi Hayashi. Gallo Nero sigue publicando a autores de la revista Garo, con esos mangas tan experimentales e interesantes. En este tomo, se dan cita historias realistas sobre las relaciones humanas y su lado más difícil y otras con elementos fantásticos en las que se fusionan la tradición japonesa y la cultura popular.


El final del viaje

En 2021 han terminado varios títulos que han sido importantes para mí como lectora, ya sea porque me han hecho pasar muy buenos ratos o encariñarme con los personajes, ya sea porque contaban una historia diferente, mágica. Hay otros también que están a punto de acabar, así que toca despedirse de autores y obras que me han acompañado durante años.

La primera es The promised Neverland. Cuando Norma la anunció, yo llevaba un tiempo esperándola porque había visto los dibujos de Posuka Demizu y me habían llamado la atención. El manga me ganó con el primer tomo y desde entonces fui siguiéndolo poco a poco, según se iba publicando, aguardando con impaciencia a que saliese el siguiente volumen. Emma, Ray y Norman, cada uno con sus peculiaridades, me conquistaron. También el mundo en el que viven: a medida que se van desvelando secretos, quieres saber más. Si bien es cierto que el tramo final es más apresurado que los primeros tomos y tiene algunos detalles que no me terminan de convencer, en conjunto he disfrutado de The promised Neverland y me ha dado pena que se terminara.

Lo mismo me ha sucedido con Kimetsu no yaiba, Guardianes de la noche. Es cierto que tiene muchos elementos típicos de esta clase de historias, pero creo que Koyoharu Gotouge ha sabido darle un toque personal a su manga desarrollando unos personajes con los que empatizas, enemigos incluidos, y que son más de lo que parece al principio. Como no lo seguí por Manga Plus, sino que iba comprando los tomos según salían, hice lo posible por no leer nada sobre su final: lo único que sabía es que no todo el mundo estaba satisfecho. A mí, sin embargo, me gustó y, en general, me pareció justo para los personajes.

Otro manga que también ha terminado este año en el mercado español es La pequeña forastera, una preciosa obra de Nagabe. Esta historia de fantasía sobre extrañas criaturas, maldiciones, miedos y prejuicios es una de mis favoritas. Está llena de magia y el estilo de su autor le da un toque muy especial. He disfrutado y me he emocionado con Shiva y el Doctor: su día a día, los peligros que les han salido al paso, su relación con otros personajes, su vida llena de misterios…

Me queda por mencionar un manga que está a las puertas de su final en España: Beastars. Milky Way acaba de publicar el tomo 21 y en febrero del año que viene tocará despedirse de Legoshi, Hal, Rouis y el resto. Beastars me llamó la atención desde el momento en que lo anunció la editorial asturiana y enseguida se coló entre mis mangas favoritos. No es para menos: Paru Itagaki ha conseguido escribir y dibujar una obra emocionante en la que plantea cuestiones de mucho interés. Puede que a la historia le quede ya muy poco, pero sus personajes se quedarán conmigo. ¡Y siempre me quedarán las relecturas!


Emociones a flor de piel

Termino esta entrada con dos mangas repletos de acción que me han hecho pasar ratos muy entretenidos: Shaman king y Tokyo revengers. En lo que respecta al primero, aprovechando que iba a estrenarse una nueva versión del anime, quise leerlo para conocer a los personajes y hacerme una idea de la historia. Me divertí un montón con las aventuras de Yoh Asakura y sus compañeros y el Shaman Fight. Tokyo revengers, por su parte, me enganchó igual que lo hizo su anime. Aunque aún faltan algunos tomos para saber cómo continúa la historia, me ha encantado rememorar los primeros pasos de Takemichi en su intento por cambiar el pasado y salvar a su novia de la adolescencia.



 

Como siempre, a estas lecturas tengo que sumar las continuaciones de las series que llevo al día: Réquiem por el rey de la rosa —que cada vez está más interesante—, Cells at work!, Jigokuraku

Ahora sí, termino la entrada de hoy. 😊 Solo me queda desearos un feliz año 2022. ¡Espero que os traiga muchas cosas buenas! Y muchas gracias por seguir ahí en 2021. 🥰


jueves, 30 de diciembre de 2021

Animes 2021: ¿qué he visto este año?

2021 ya termina y, con él, otro año peculiar, por decirlo de algún modo. No sé a vosotros, ¡pero a mí el tiempo se me pasa cada vez más rápido! Pese a que hemos tenido una especie de secuela de 2020 y nos hemos vuelto a ver al límite en muchos sentidos, si hago balance, puedo decir que, en general, 2021 ha sido un buen año para mí. Mi vida ha cambiado mucho por diferentes razones, se me han planteado diferentes retos… y, al igual que en 2020, he podido disfrutar de un montón de lecturas, estudiar y empezar a trabajar en lo que realmente me gusta —¡cruzo los dedos para que en el futuro me sigan saliendo cosas!—. En lo que respecta a Afrodita L, 2021 no podría haber sido mejor. 😊 El blog ha continuado creciendo pasito a pasito y, aunque sigue siendo un rincón humilde, me ha traído cosas muy buenas. He participado en proyectos con otros compañeros, he conocido a gente maravillosa y me ha abierto puertas que jamás pensé que serían para mí. Como siempre, quiero daros las gracias a todos los que me leéis por estar otro año más ahí y permitirme compartir con vosotros mi pasión por el manga, el anime y la cultura grecolatina. 😊

Al igual que hice en 2020, y dado que estamos a las puertas de un año nuevo, quiero hacer un repaso en el blog de los animes que he visto y los mangas que he leído. De nuevo, 2021 no ha sido fácil, pero creo que ha habido propuestas muy interesantes en el campo de la animación japonesa. Por otro lado, el mundo editorial del manga sigue en un buen momento y han visto la luz títulos que jamás pensé que se publicarían en España. Parece que en 2022 también tendremos muchas sorpresas, ¡y yo me alegro un montón!

La entrada de hoy se la dedico a los animes. Aunque la mayoría son series de 2021, también he tenido tiempo para ver alguna de años anteriores. ¡Y no quiero olvidarme de los estrenos en nuestras salas de cine! Al igual que el año pasado, los animes no están en orden de preferencia: simplemente, son aquellos que me han hecho disfrutar, en mayor o menor medida, a lo largo de 2021. ¡Vamos allá! 😊

Las sorpresas de 2021

Comienzo con algunos animes que me resultaban llamativos, pero que terminaron sorprendiéndome bastante. Las extrañas enfermedades a las que se enfrenta el doctor Ramune en Kaybyôi ramune. Las trepidantes y coloridas competiciones de skateboard de SK8. Los misterios de la familia de las sombras y sus muñecos en Shadows house. El reencuentro de Minato con el waterpolo en Re-main. Sin embargo, hay tres de esas sorpresas que quiero destacar especialmente.

La primera es Tenchi sōzō design-bu. Empecé a ver el anime un poco por casualidad, porque el argumento parecía curioso —¿el día a día del Departamento de Diseño de Animales del cielo? Tenía que darle una oportunidad—. Acabó convirtiéndose en uno de mis favoritos de la temporada de invierno tanto por los extraños retos que debían superar los personajes —Dios nunca se lo ponía fácil con sus encargos— como por la cantidad de curiosidades que aprendía con cada capítulo.

Odd taxi es una de esas joyas escondidas que suele haber en toda temporada de anime. No hacen demasiado ruido, pero, cuando te decides a verlas, descubres que merecen muchísimo la pena. Odd taxi es muy especial por varias razones: su opening, la historia coral que desarrolla, la manera en que todas las tramas terminan por confluir… Si no le habéis dado una oportunidad a este anime, hacedlo: no os vais a arrepentir. ¡Quién iba a decirme que la vida de un taxista podría retorcerse tanto!

Termino de hablar sobre los estrenos con Blue period. Había oído hablar muy bien del manga y me apetecía mucho leerlo, pero terminó en mi lista de pendientes —demasiadas series y poco sitio en las estanterías…—. Cuando se anunció su adaptación animada, pensé que era el momento de descubrir la historia de Yatora Yaguchi. ¿La conclusión? Creo que no tardaré en comprar el manga. 😅 Es lo que pasa cuando disfruto tanto de una adaptación. Me gusta mucho cómo la serie nos permite bucear en el mundo del arte mientras acompañamos al protagonista en un viaje de descubrimiento sobre lo que quiere plasmar en sus obras, su futuro como pintor y él mismo.

Antes de pasar al siguiente apartado, me gustaría mencionar un anime que no es de 2021, pero que sí he visto este año: Your lie in April. Después de que unos amigos me lo recomendaran muy encarecidamente, decidí leer el manga, que tenía pendiente desde hacía un tiempo. Me pareció una historia preciosa, llena de sensibilidad, y, aunque en las viñetas se transmite todo a la perfección —¡es como si en ellas hubiera música!—, tenía ganas de ver cómo se había llevado a la pequeña pantalla. Creo que las dos versiones de la obra se complementan a la perfección.

Aventuras y acción a raudales

En 2021, hemos podido adentrarnos en historias llenas de acción, con personajes muy variopintos y adaptaciones de series muy queridas por el público. En este sentido, cabe destacar el regreso a la pequeña pantalla de Shaman king, manga que ya fue trasladado al anime hace unos años. Yo no había leído la historia ni había visto la serie, pero me apetecía mucho: su fama la precede. De momento, estoy disfrutando bastante de la nueva adaptación. ¿Mi personaje favorito? Anna, por supuesto.

Pero, sin duda, si hay un anime de aventuras que me ha llegado es Fena: pirate princess. Su fórmula, en la línea de las historias de aventuras más tradicionales, funciona, creo, y cuenta con un elenco de personajes memorables, el punto fuerte de la serie. ¡Me habría gustado que durara más! Además, es muy entretenido y te mantiene en vilo mientras se van resolviendo todos los misterios que envuelven a la protagonista.

No quiero dejarme tampoco Saihate no paladin. Los isekais tienen que llamarme mucho la atención para que me decida a darles una oportunidad, y este lo consiguió: ¿un chico criado por tres muertos vivientes? Parecía el tipo de historia que me gusta. En efecto, fue así: pese a que ciertos puntos no me convencen del todo, es un anime muy disfrutable. No creo que tarde en hablaros de él con más profundidad. 😉

Y qué decir de Fumetsu no anata e… Ya había leído el manga y me gusta bastante, por lo que me apetecía revivirlo en su adaptación animada. Las peripecias del ser inmortal creado por Yoshitoki Ôima y los peligros que debe afrontar me volvieron a emocionar. Y el corazón se me encogió otra vez en determinados momentos de la historia. 

Alejándome ya de las aventuras y centrándome en el Japón del presente, no puedo terminar este apartado sin mencionar uno de los animes del año por varias razones: Tokyo revengers. Takemichi, Mikey, Draken y los demás han levantado pasiones entre los espectadores españoles, y no es para menos: viajes en el tiempo, acción y más acción, un protagonista atípico en cierto modo, bandas de delincuentes juveniles. Cada capítulo me dejaba con ganas de más. ¡No puedo esperar a saber lo que pasa! Menudo final de temporada…

Historias que te sacan una sonrisa… ¡o una carcajada!

Animes tiernos, de superación, con toques de humor. Han sido varias las series que han logrado hacerme sonreír, por unas razones u otras. Taisho otome otogi banashi, por ejemplo, centrado en la historia de amor entre Yamahiko y Yuzuki. El primero es un muchacho rico que se siente un inútil por las secuelas sufridas tras un accidente; la segunda, una chica tierna e inocente a la que el padre de Yamahiko compra para que se case con él. Podrían tenerlo todo en contra para ser felices, pero, poco a poco, van superando diferentes contratiempos. La relación entre ellos se va desarrollando a fuego lento, con ternura. Y, por supuesto, también hay lugar para los pequeños momentos de humor.

Ôsama ranking es otro de esos animes que te sacan una sonrisa. Se ha convertido, por derecho propio, en uno de mis favoritos de 2021. Y es que Bojji es uno de los personajes más adorables de este año. Pero no solo eso: también es un ejemplo de perseverancia. Pese a que no puede oír y todo el mundo lo considera débil, no se rinde y se esfuerza por convertirse en un rey fuerte. Kage, su compañero sombra, también me encanta y la amistad que se forja entre ambos es muy bonita.

Tampoco puedo olvidarme de Kageki shôjo!!, uno de mis preferidos de la temporada de verano. El trabajo y el esfuerzo que hacen Ai, Sarasa y sus compañeras para convertirse en las estrellas de la compañía femenina de teatro Kouka consiguieron engancharme. Además, en el anime se tratan temas muy presentes hoy en día, como el acoso o los trastornos alimenticios, lo que le da profundidad a la serie. Por cierto, adoro a Sarasa: su inocencia, su capacidad para luchar contra las adversidades, su carácter tan particular… y todo lo que se nos va revelando sobre ella a medida que avanza el anime y que la hacen un personaje redondo, con muchos matices.

Si lo que queréis, sin embargo, es reíros a la vez que disfrutáis de una obra llena de sensibilidad, entonces Komi-san no puede comunicarse es una buenísima opción. A una historia de superación que, como las otras dos series que he mencionado, te saca una sonrisa, se suman incontables momentos de humor que funcionan a la perfección en el argumento. Decidí que iba a verla por el primer capítulo, que me parece magistral, y me quedé tanto por la propia Komi —un personaje que despierta mucha ternura— como por Tadano y el resto de sus compañeros, a cuál más peculiar. Los jueves por la noche se convirtieron en uno de mis momentos favoritos de la semana: llegar a casa después de un día intenso, cenar y acompañar a Komi en sus intentos de hacer nuevos amigos para ganarle el pulso a su ansiedad social. También me he quedado con ganas de leer el manga.

Series llenas de matices

Ahora voy a hablaros de varios animes que destacan por sus singulares propuestas o por su apartado artístico. Y es que este también han sido un año en el que algunos estudios de animación se han arriesgado con historias atrevidas, profundas, desconcertantes. Empiezo con Wonder egg priority, uno de los animes más interesantes de la temporada de invierno, tanto por lo visual —el colorido de las escenas, una buena animación, un mundo original y cuidado— como por los temas que trata. El suicidio, el trauma, los problemas familiares, los miedos… Cada una de las protagonistas tiene sus propias heridas, un motivo para luchar y un deseo para el futuro.

Sonny boy, por su parte, se convirtió en uno de los animes más originales de la temporada de verano. Puede que no sea para todo el mundo y que cueste entrar en la historia, pero eso solo lo hace aún más fascinante. Incluso cuando uno no logra quedarse con todos los detalles o necesita tiempo para encajar las piezas del puzle se siente atraído por la historia de esos estudiantes que se han quedado atrapados en una dimensión paralela.

Termino con Heike monogatari, una joya producida por Science Saru que tiene sus raíces en la obra clásica japonesa del mismo nombre. Es un anime complejo por la cantidad de personajes que desfilan por él, pero merece mucho la pena: las relaciones que se establecen entre ellos y las intrigas en el seno del poder conforman un argumento interesante, que deja con ganas de más. Por no hablar de la animación, tan especial, como es costumbre en Science Saru.

El anime invade las salas de cine

A causa de la pandemia, mis visitas al cine se han reducido bastante, entre unas cosas y otras. Pero este año se estrenaban varias películas de anime que me apetecía mucho ver, así que no tenía excusa. Para empezar, Digimon adventure: last evolution kizuna. Los niños elegidos de siempre, con sus compañeros de siempre, en una nueva aventura que ponía el broche final a esa serie que tan importante fue para mí durante la infancia. No os miento si os digo que el día que fui a verla la gran mayoría de los espectadores eran personas que, como yo, querían ver a los monstruos digitales de su niñez una vez más. Y todos salimos emocionados. Por cierto, le dediqué una entrada hace unos meses.

¿Qué decir de Guardianes de la noche: tren infinito? Me alegró mucho que se anunciara su estreno en nuestras salas: Kimetsu no yaiba me encanta y ver la magnífica adaptación de Ufotable en pantalla grande prometía ser toda una experiencia. Fui con mi hermana y, aunque yo ya sabía lo que ocurría, dio igual: viví el arco de Rengoku como si fuera la primera vez.

El último título que quiero mencionar es Josee, el tigre y los peces. Me apetecía un montón verla después de todo lo que había leído al respecto: el argumento me llamaba la atención y las críticas eran bastante buenas en general. Pues bien, os confirmo que me pareció una buena película, con una de esas historias que te llegan al corazón y te hacen salir del cine con la sensación de que ha merecido la pena ir. Si no la habéis visto, os la recomiendo.

Reencontrarnos con personajes e historias: nuevas temporadas

Una nueva temporada siempre está bien, ¿verdad? Este año, he podido disfrutar de continuaciones de algunos de mis animes favoritos y, en este sentido, ha sido un buen año. Regresar a la escuela Cherryton con Legoshi y los demás. Luchar por la ciencia junto a Senku y sus amigos. Acompañar a Deku en su camino para convertirse en superhéroe. Seguir los juegos de ingenio entre Moriarty y Sherlock Holmes. Explorar el cuerpo humano en compañía de un glóbulo rojo un tanto torpe y un glóbulo blanco dispuesto a todo por defender su hogar. Cerrar heridas y mirar hacia el futuro con Toru y la familia Soma. Evitar, de nuevo, el peor destino posible para Catarina Claes. Vivir aventuras con las princesas mitad demonio. Y, por supuesto, defender a la gente de los demonios en compañía de Tanjirô, Zenitsu, Inosuke y el pilar del sonido —como no podía ser de otra forma, me está encantado el nuevo arco de la serie—.

Pero no solo ha habido nuevas temporadas. También han regresado, de una forma u otra, franquicias y personajes que me encantan. Aquí quiero destacar Bungou stray dogs wan!, en el que Atsushi, Dazai, Akutagawa y los demás vuelven para hacernos pasar un buen rato mostrándonos un día a día lleno de momentos cómicos. A falta de una nueva temporada del anime original —¡espero que no tarden mucho en estrenar la cuarta!—, está bastante bien. En ese sentido, soy una persona muy sencilla: veo algo de Bungou stray dogs y me gusta.

Por otro lado, en lo que respecta a Cells at work!, además de su nueva temporada hemos podido disfrutar de la adaptación de uno de sus spin-off: Cells at work! BLACK. Me gusta mucho la serie original y también me ha encantado esta, con un toque bastante más oscuro… La premisa del anime es la misma —seguir las peripecias de las células para mostrarnos cómo funciona el cuerpo humano, solo que Cells at work! BLACK transcurre en el interior de una persona que no se cuida. Como podéis imaginaros, las consecuencias son nefastas.

 

Con esto termino la entrada de hoy. 😊 Me ha quedado más larga de lo que pensaba en un principio, pero había muchos animes que quería comentar. 😅 ¿Cuáles han sido vuestros favoritos de 2021? Por mi parte, os espero mañana con el repaso de los mangas de este año. ¡Hasta entonces! 🤗