jueves, 31 de diciembre de 2020

Mangas 2020: ¿qué he leído este año?

2020 ha sido también un año de lecturas. De muchísimas lecturas. Pese a la pandemia, las editoriales se las han arreglado para hacernos llegar sus novedades. A eso se suma el hecho de que tenía bastantes títulos pendientes, como suele ser habitual en mí. Mi pila siempre es interminable… A ver si en 2021 consigo reducirla un poco. 😅

En Afrodita L he comentado ya varias lecturas que me han encantado. 😊 Tenéis todas las entradas en el apartado de Reseñas si queréis saber un poco más al respecto. Cocoon, El chico de los ojos de gato, Endevi, Don’t like this, GoGo Monster, Sunny Sunny Ann!, Demencia 21, La ciudad al atardecer. El país de los cerezos y Box se han colado, sin duda, en mi lista de mangas preferidos de 2020. 😊

Dicho esto, y para terminar este año en el blog, voy a hablaros de otros títulos que he leído y que me han gustado mucho. He incluido tanto mangas publicados este año, la mayoría, como en otros anteriores: no quiero destacar solo novedades editoriales, sino mis lecturas favoritas de 2020, las obras que me han acompañado a lo largo de este año tan difícil, haya finalizado su publicación —o mi lectura del título completo— o no. ¡Empezamos!

Una vuelta a los clásicos y al manga de culto

Las editoriales españolas están recuperando a mangakas clásicos y eso, para mí, es una buenísima noticia: me interesan mucho. En 2020, han llegado a nuestras estanterías títulos que me han hecho mucha ilusión, pero voy a destacar, para empezar, uno: El clan de los Poe, de Moto Hagio, publicado por Tomodomo. Es un manga que esperaba desde que anunciaron su intención de publicar cada vez más cosas de esta autora y pensé que tardaría un poco más en ver la luz. Pero este año hemos podido disfrutar del primer tomo en una edición que, además, es preciosa. Y me ha gustado mucho más de lo que esperaba. La historia de Edgar, Merrybelle y el resto de vampirnellas que componen su clan se ha convertido en una de mis lecturas favoritas por infinidad de razones: el buen hacer de Moto Hagio, la poesía que desprenden sus páginas, sus personajes…

Siguiendo con las autoras del grupo del 24, también este año ECC ha empezado a publicar la nueva edición de La rosa de Versalles, de Riyoko Ikeda, otra mangaka que me encanta. Y, como no podía ser de otra manera, he disfrutado mucho de la historia de Oscar y André en la Francia del siglo XVIII.

¿Y qué me decís de las novedades de Satori? No solo han recuperado algunas de las obras más significativas de Kazuo Umezz, El chico de los ojos de gato y La casa de los insectos, dos títulos que me han fascinado, sino que también han publicado una antología del maestro del gekiga, Yoshihiro Tatsumi, en la que se recogen varias historias breves que ofrecen una visión desgarradora del Japón de la posguerra.

Para terminar, me quedo también con una obra de un autor de manga alternativo especialmente interesante: Shin’ichi Abe. Gallo Nero publicó a principios de año el volumen de historias cortas Los sentimientos de Miyoko en Asagaya, una obra autobiográfica en la que Abe retrata el día a día de una pareja, lleno de desesperación, melancolía y dificultades. ¡Para mí fue todo un descubrimiento!

Un año en tomos únicos

2020 también nos ha traído muy buenos tomos únicos: antologías, series cortas… Y con una gran variedad. ¡No podían faltar en mi lista algunos de ellos!

Empiezo por una novedad publicada hace unos meses por Milky Way: Boy meets Maria. Una historia preciosa sobre la identidad, la comprensión y la aceptación del otro y sus circunstancias. El manga se centra en Taiga, un estudiante alegre y peculiar que, de repente, se enamora perdidamente de María, la chica más guapa del club de teatro. Solo que en realidad no es una chica… Peyo —que, por desgracia, nos dejó este año— nos cuenta una historia llena de sensibilidad con unos protagonistas que tienen sus luces, sus sombras, sus secretos y sus miedos. Sin duda, una lectura que no deja indiferente y a la que todos deberíamos darle una oportunidad.

Siguiendo con Milky Way, en 2020 nos han permitido conocer a una autora muy versátil y con un estilo que recuerda al manga de los ochenta y los noventa: Syundei. Dos son los títulos que han salido a la venta este año: ¡¡No te rindas, Nakamura!!, una divertidísima comedia romántica, y Total eclipse of the eternal heart, un manga mucho más oscuro y perturbador. Ambas historias, tan diferentes entre sí, merecen mucho la pena.

El último tomo único que quiero destacar en mi lista es una obra de Inio Asano: la Antología que ha publicado Norma. Asano es un mangaka que me gusta bastante por el tipo de historias que cuenta y la manera en que lo hace. En este volumen se recogen trece relatos breves muy variados en los que nos encontramos monstruos incomprendidos, parejas en los inicios de su relación, hermanos con un curioso vínculo, ancianos a los que la sociedad en la que viven considera una carga inútil… Todos con la particular visión del mundo que tiene Inio Asano.

Mangas sobre el propio manga y los libros

Si os soy sincera, me encantan las obras que se centran en los libros, en los mangas o en la afición por la lectura. De alguna manera, me siento reflejada en ellas y en sus personajes. Y este año nos han llegado tres títulos que hablan precisamente de todo eso, cada uno a su manera.

Si preferís echar un vistazo a los entresijos del mundo del manga y la venta en librerías, entonces La librera calavera Honda-san, publicado por Fandogamia, es lo que estáis buscando. Me encantó su anime y no estaba muy segura de que alguien fuera a publicar el manga en español, ¡menuda sorpresa! En él, la propia Honda nos cuenta anécdotas de su día a día como librera y nos demuestra que no es un trabajo tan fácil ni tan relajado como todo el mundo piensa. Los capítulos breves en los que se divide el manga están aderezados con mucho humor y referencias a títulos y autores que los que estéis más metidos en el mundillo reconoceréis.

En Metamorfosis BL vemos, sin embargo, el otro lado, el de los lectores. Concretamente, la historia se centra en Ichinoi, una anciana, y Urara, una estudiante, que comparten una misma pasión: la lectura de mangas BL. Todo comienza por casualidad: Ichinoi, que lleva mucho tiempo sin pisar una librería, se adentra en una y decide llevarse un tomo con una portada en la que aparecen dos chicos: un BL. Aunque ella no lo sabe. Y disfruta tantísimo de la lectura que ansía leer nuevos títulos. Urara será quien se los recomiende y entre ambas se forjará, poco a poco, una preciosa amistad. Metamorfosis BL, publicado en español por Norma, es un manga muy tierno, de esos que terminas con una sonrisa en los labios. Y siendo Kaori Tsurutani no podría ser de otra forma: me pasó lo mismo con Don’t like this, aunque la temática sea completamente diferente.

Y del manga paso a los libros. En la entrada de ayer os hablé de Honzuki no gekokujou, un anime que parecía hecho para mí. Así que en cuanto supe que Kitsune Books iba a traer el manga que adapta las novelas ligeras originales no me lo pensé dos veces. El ratón de biblioteca es un título que desprende amor por la lectura y ese es uno de los motivos por los que me ha ganado.

El cuerpo humano en el manga

Da la casualidad de que este año se han empezado a publicar en España dos títulos que tienen que ver con el cuerpo humano y que me han hecho pasar muy buenos ratos. El primero ha llegado de la mano de Tomodomo: Menstru, tu amiga fiel. Sí, un manga sobre la regla. Cuando anunciaron la licencia me llamó tanto la atención que fui a por él en cuanto salió. ¡Tenía mucha curiosidad! Y me encontré con un manga muy divertido y con el que me sentí bastante identificada en general —a excepción de algunos detalles—. Ken Koyama nos habla con humor y naturalidad de la menstruación en varias historias cortas con diferentes protagonistas unidas por un punto en común: Menstru y su visita ineludible. En sus viñetas no solo se busca normalizar lo que es el ciclo menstrual hablando sin tapujos sobre él: encontramos también cierta crítica, ya que en muchas sociedades se sigue considerando un tema tabú.

El segundo es un título que llevaba mucho tiempo esperando: Cells at work!, que nos ha llegado de la mano de Ediciones Babylon. Cuando vi el anime, me fascinó. Muchos lo definen como Érase una vez el cuerpo humano a la japonesa, y no les falta razón: a través de varias historias breves, se nos habla de distintas enfermedades y procesos que sufre nuestro cuerpo. Aunque los personajes van cambiando, casi siempre nos encontramos con el Glóbulo rojo AE3803, un tanto torpe y despistada, y el Glóbulo blanco U1146, siempre dispuesto a acabar con los gérmenes y bacterias que amenazan con invadir el cuerpo. Para ser sincera, apenas tenía esperanzas de verlo en español: pese al éxito del anime, muchas editoriales parecían reacias a editarlo. Así que cuando Ediciones Babylon lo anunció me alegré mucho. Hace unos días pude, por fin, leer el primer tomo y no me defraudó: es un título lleno de humor, con algunas notas explicativas que en ningún caso molestan —aunque a veces pueden ser un poco repetitivas— y unos personajes memorables. ¡Estoy deseando que salgan ya las siguientes entregas!

Las sorpresas de 2020

Ahora quiero mencionar dos títulos que me han sorprendido para bien. Empecé a leerlos por curiosidad —había oído cosas buenas de ellos—, pero sin grandes expectativas. Y terminaron gustándome más de lo que esperaba.

El primero de ellos es Jigokuraku. Cuando Norma anunció su licencia hace un tiempo, leí la sinopsis y me llamó la atención, así que decidí comprar el primer tomo para ver qué tal era este manga de Yûji Kaku. Me encontré con una historia fascinante, unos personajes imperfectos, con sus esperanzas y sus puntos débiles, y un mundo del que quería saber más. El viaje al paraíso de Gabimaru el Vacío, un ninja a quien le atribuyen una crueldad sin precedentes, y Sagiri, la verdugo encargada de vigilarlo, está lleno de enigmas que el lector quiere resolver. Porque Shinsenkyô no es exactamente un lugar idílico. Allí hay enemigos terribles y quienes se acercan a ese aparente paraíso terminan transformados en plantas.

El segundo es Levius, una de mis últimas lecturas. Había oído hablar mucho de este manga no solo por su historia, sino por el impresionante dibujo de Haruhisa Nakata. También tuve mis dudas —¡hay tantos títulos que me gustaría leer!—, pero, como suele pasar, terminó cayendo. Y fue un acierto. Levius transcurre en un mundo de ambientación steam punk en el que se ha puesto de moda un nuevo deporte: el steam boxing, en el que los rivales pelean haciendo uso de todos los recursos que están a su alcance, incluidas las prótesis mecánicas. Levius Cromwell, nuestro protagonista, sueña con alcanzar la cima, así que entrena duro con su tío Zacks. Pero Levius es mucho más que un manga sobre steam boxing. Tiene un trasfondo de guerras, de injusticias, de dolor que le da una nueva dimensión a la trama y a los personajes. ¡Espero que Ivrea se anime a traer la continuación!

Manga más allá de nuestro panorama editorial

Hace ya un tiempo que no limito mis lecturas al mercado editorial español. El mundo del manga es amplísimo y hay muchos títulos interesantes que aún no nos han llegado, así que a veces recurro a editoriales que publican en inglés, francés o italiano. Algunas de mis lecturas favoritas de 2020 pertenecen a mercados diferentes al español y quería hacerles un hueco en la entrada. 😊

Empiezo por House of five leaves, de Natsume Ono. Es una pena que no se haya seguido publicando a esta autora en España, ¡con lo especial que es su estilo y las historias tan interesantes que cuenta! Me moría de ganas de leer esta serie después de haber visto su anime correspondiente y en 2020 por fin he tenido la oportunidad de hacerlo. House of five leaves nos cuenta el día a día de Masanosuke, un rônin tímido e inocente que a duras penas encuentra trabajo: siempre lo despiden y cada vez es más complicado dar con un nuevo señor. Sin embargo, termina convirtiéndose en el guardaespaldas de Yaichi, un enigmático hombre que resulta ser el líder de las Cinco Hojas, una banda que se dedica a actividades poco legales… La obra de Natsume Ono lo tiene todo: unos personajes complejos y con matices, un estilo de dibujo muy personal y una trama que mantiene siempre el interés del lector.

Y de Natsume Ono paso a hablar de Akiko Higashimura, a la que, por suerte, pronto podremos leer en español: Planeta Cómic anunció en el Manga Barcelona que se había hecho con la licencia de Tokyo tarareba girls, uno de los mangas que más espero. Sin embargo, el título al que voy a referirme ahora es Kakukaku shikajika, una obra autobiográfica en la que Higashimura nos habla de sus inicios en el manga. ¡Y no fueron fáciles! En su camino se encontró con un profesor de dibujo bastante estricto que, pese a todo, fue fundamental para ella y le enseñó infinidad de cosas. Kakukaku shikajika es una historia interesante y llena de humor que he disfrutado muchísimo. Me he quedado con ganas de leer más de la autora: tengo Princess jellyfish pendiente desde hace bastante tiempo, así que es probable que le dé una oportunidad el año que viene.

 

A todas estas lecturas tengo que sumar, además, las continuaciones de muchas series que llevo al día y que he seguido leyendo este 2020: The promised Neverland, Beastars —una de mis favoritas—, Réquiem por el rey de la rosa, Dr. Stone… Y Bungou stray dogs, por supuesto. 😊


Con esto termino la entrada de hoy. 😊 ¡Espero que tengáis un muy feliz año 2021! Y muchas gracias, de nuevo, por haberme acompañado en 2020. 😊


miércoles, 30 de diciembre de 2020

Animes 2020: ¿qué he visto este año?

Parece mentira, pero este 2020 que tan extraño ha sido por fin se acaba. Ha sido un año difícil, muy difícil… Aun así, también me ha traído cosas buenas. He escrito un montón, he trabajado en un proyecto precioso, he leído muchas cosas interesantes, he podido seguir estudiando… Y, además, he empezado este blog. 😊 Jamás pensé que Afrodita L me daría tantas alegrías como las que me ha dado a lo largo de 2020. Quiero daros las gracias a todos los que me leéis; significa mucho para mí que estéis ahí. 😊 ¡Espero seguir trabajando con la misma ilusión y ganas en 2021!

Y, como 2020 está a punto de acabarse, voy a terminar el año en el blog haciendo un pequeño repaso de los animes que he visto y los mangas que he leído. Pese a que ha sido también un año complicado tanto para la industria de la animación japonesa como para el mundo editorial, ha habido series y cómics muy interesantes y me apetecía hablar un poco de ellos en el blog. 😊

Hoy empiezo con los animes. Hace unas semanas, en el blog de Otaku Center mis compañeros y yo publicamos nuestra lista de series favoritas de 2020 teniendo en cuenta un criterio: que hubieran terminado este año. Entonces hablé de cinco animes que disfruté mucho: Eizouken ni wa te wa Dasu na!, Kakushigoto, la segunda temporada de Fruits basket, Arte y Dorohedoro. Podéis leer aquí mi opinión sobre ellos.

Sin embargo, hay otros muchos títulos que me han encantado. A todos ellos voy a dedicarles la entrada de hoy. 😊 No están en orden de preferencia y he incluido tanto series que se han estrenado en 2020 como nuevas temporadas de animes anteriores. ¡Sin más dilación, empezamos!

2020: un año de lo más variado

Si hay algo por lo que destaca la animación japonesa es por su variedad. No importa cuáles sean tus gustos y tus intereses, siempre habrá un anime para ti. Y, por supuesto, 2020 no ha sido una excepción. Los diferentes estudios nos han llevado de viaje por distintos lugares, de nuestro mundo o de otros, y nos han permitido asomarnos a la vida de un sinfín de personajes.

¿Un ejemplo? Appare-Ranman, la historia de Appare, un excéntrico inventor e ingeniero, y Kosame, un samurái, que, de repente, por una serie de sucesos, se encuentran en Estados Unidos, alejados de Japón… y sin dinero para regresar. Sin embargo, no todo está perdido: ambos deciden participar en una carrera que atraviesa el país, desde Los Ángeles hasta Nueva York. Para ello, Appare tendrá que ingeniárselas y construir su propio vehículo. Un anime divertido y emocionante en el que los protagonistas tendrán que enfrentarse a muchos retos y peligros junto con sus compañeros de competición.

Y precisamente en Los Ángeles empieza el primer arco de una de mis series favoritas del año: Great pretender. Makoto Edamura, el mejor estafador de Japón, se deja engañar por un turista que resulta no serlo: Laurent Thierry, un timador experto que termina enredándolo en sus propios planes. Y cuanto más se involucra Edamura en los asuntos de Thierry más difícil le es escapar de su influencia. Great pretender lo tiene todo: un argumento que engancha, giros de la trama que a veces no ves venir, un apartado visual increíble y unos personajes memorables a los que se les coge cariño enseguida.

Para una historia más cotidiana tenemos Yesterday wo uttate, en el que seguimos a Rikuo Uozumi, un chico que lleva una vida bastante monótona. Sus días se reducen a trabajar en una pequeña tienda de conveniencia hasta que, de pronto, aparece alguien bastante peculiar en su vida: Haru. Una chica que siempre va acompañada de un cuervo y de una amplia sonrisa, que parece dispuesta a no dejarlo en paz, por mucho que Uozumi le dé a entender que es una molestia. Pero eso no es todo: su antiguo amor, Shinako, reaparece en su vida para alterarla por completo. Yesterday wo uttate es una serie sobre lo difícil que es encontrar un camino y tomar decisiones, sobre las dudas y la felicidad. Aunque algunos personajes me generaron sentimientos encontrados, la disfruté bastante.

Pero también ha habido animes que transcurren en otros mundos. Algunos, en lugares especialmente crueles, como es el caso de Tower of god, en el que nos asomamos a la Torre. Es ahí adonde quiere ir Rachel, una chica cuyo sueño es ver las estrellas, y es ahí donde termina Bam, quien anhela estar siempre a su lado. Así que, cuando ella se marcha para cumplir con su objetivo, él la sigue y se adentra en la Torre de Dios, donde cientos de personas y criaturas luchan por llegar a la cima y conseguir el premio que les espera: la concesión de un deseo, sin importar el que sea. Tower of god es un anime trepidante en el que Bam descubrirá el lado más terrible de sus rivales, pero también encontrará aliados con quienes formará equipo. ¿Y qué decir de la sorpresa que aguarda hacia el final de la serie? Me pareció un buen giro para la historia.

Las sorpresas de 2020

Por supuesto, también he visto animes que han sido una sorpresa para mí porque me han gustado más de lo que esperaba o han resultado ser algo totalmente distinto a lo que había imaginado. Uno de ellos fue My next life as a villainess: all routes lead to doom!, una serie que empecé a ver casi por casualidad. La sinopsis me llamó la atención: una chica, tras morir, se reencarna en la villana de su juego otome favorito, Fortune Lover. Sin embargo, es consciente de que Catarina Claes no termina bien en ninguna de las rutas posibles: o bien acaba muerta, o bien exiliada y despreciada por todos. Por eso, la nueva Catarina tendrá que ingeniárselas para ganarse al resto de personajes y salvarse. Tenía mis dudas sobre este anime porque temía que fuera uno más del montón —hay bastantes series con un planteamiento similar— y, aunque tiene sus clichés, me pareció divertido y original en algunos puntos, un anime de esos que ves para pasar un rato entretenido y disfrutar. La peculiar Catarina y sus amigos me amenizaron muchas tardes durante el confinamiento.

Otra sorpresa para mí fue Deca-dence, la historia de una humanidad amenazada por unas extrañas criaturas llamadas gadolls. En ese nuevo mundo, los humanos supervivientes se han atrincherado en una fortaleza gigante y móvil, Deca-dence, y se dedican o a luchar —los gears— contra sus enemigos o a ofrecer apoyo —los tankersa los guerreros si no cuentan con las habilidades necesarias para derrotar a los gadolls. El anime sigue a Natsume, una tanker que ansía unirse a los gears, y a Kaburagi, un hombre un poco frío y malhumorado que decide ayudarla. Creo que con Deca-dence me pasó lo mismo que a otra mucha gente: vi el primer capítulo y me pareció curioso, pero fue a partir del segundo cuando la historia me atrapó de verdad. Y es que la trama da un giro totalmente inesperado que, en mi opinión, la hace aún más interesante y le da una nueva dimensión al anime. Por desgracia, tengo la sensación de que Deca-dence ha pasado un poco desapercibido. 

Y creo que algo similar le ha sucedido a Nami yo kiite kure, una serie que nos traslada al mundo de la radio. Ahí es donde acaba Minare, la protagonista, por pura casualidad. Una noche, se desahoga con un completo desconocido y le cuenta sus problemas amorosos. Lo que no sabe es que el hombre con quien habló trabaja en una estación de radio local… y que va a emitir sus confesiones al día siguiente, sin pedirle permiso. Ese es el principio de la nueva vida de Minare, que, de pronto, empezará a trabajar en la emisora con un programa bastante peculiar. Nami yo kiite kure es una locura de anime, con una protagonista excéntrica que termina envuelta en todo tipo de situaciones, y que me ha dado algunos de los ratos más divertidos del año. Os aseguro que las risas están garantizadas.

Tengo que mencionar también dos animes bastante distintos entre sí pero con un punto en común: la lucha por conseguir un sueño, por dar lo mejor de ti para alcanzar tus objetivos. Me refiero a Runway de waratte, sobre moda, y a Taisou samurai, sobre gimnasia artística. En el primero, son Chiyuki e Ikuto, una joven modelo y un aspirante a diseñador, quienes tienen que esforzarse para encontrar un hueco en el competitivo y complicado mundo de la moda. En el segundo, es Aragaki quien desea seguir luchando y compitiendo, pese a que en un primer momento se plantea retirarse de la gimnasia. Su encuentro con Leo, un personaje peculiar y bastante enigmático, lo anima a no abandonar su pasión. Las dos son series que me han dejado muy buen sabor de boca.

Una animación y un apartado visual increíbles

Además de Great pretender, hay otros animes que no solo me han gustado por su historia, sino también por su apartado visual o por las técnicas de animación. Y el primero es Somali to mori no kamisama, la historia de un gólem que decide cuidar de una niña humana en un mundo en el que estos son perseguidos. Es una serie muy tierna que nos muestra cómo se van forjando, poco a poco, lazos de familia entre los dos personajes, tan diferentes entre sí. Pero no solo eso: se trata de un anime que se disfruta, además, por los increíbles lugares en los que transcurre el día a día de Somali y el gólem, por el cuidado con el que su mundo, un mundo de fantasía lleno de imaginación y colorido, se traslada a la pantalla. También se merece una mención en este apartado Magia record: mahou shoujo Madoka Magica gaiden, un spin-off de Madoka Magica en el que se recupera la animación tan especial que caracterizaba a la serie original.

Y si hablamos de técnicas no podemos olvidarnos, por supuesto, de Bessatsu Olympia kyklos, un anime de comedia que nos traslada a la antigua Grecia y al Japón de los Juegos Olímpicos de 1964. Su protagonista, Demetrios, es un pintor de vasijas que, de repente, se ve inmerso de lleno en un conflicto entre pueblos, un problema al que no sabe cómo hacer frente. Así que, aterrado, se esconde en una vasija. Lo que no sabe es que, con ello, no conseguirá huir, sino viajar a un futuro y a un país muy lejanos. La historia de Mari Yamazaki, autora de Thermae Romae, se ha llevado a la pequeña pantalla mediante episodios muy cortos, pequeñas píldoras de humor que lo hacen perfecto para disfrutar en cualquier momento. Pero, además, destaca por su animación: en él se dan cita diferentes técnicas que se emplean para retratar, por un lado, a los griegos y, por otro, a los japoneses. Bessatsu Olympia kyklos es una de las series más curiosas de 2020 por muchas razones. ¡Algún día os hablaré con más detalle de ella en la sección de manganime y mundo clásico! 😊

Series que han continuado en 2020

2020 no ha sido solo un año de nuevos estrenos. También han llegado temporadas de animes que ya seguía y que esperaba. Además de la segunda temporada de Fruits basket, sobre la que hablo en el artículo del blog de Otaku Center, me quedo, sin duda, con la tercera de Golden Kamuy y la segunda de Honzuki no gekokujou

Golden Kamuy es un anime que me encanta: una buena trama, unos buenos personajes, pequeñas notas sobre la interesantísima cultura ainu, una pizca de humor… Así que reencontrarme con Asirpa y Sugimoto ha sido, como siempre, un placer. Esta vez, la trama se desarrolla en la isla de Sajalín, en la que los protagonistas tendrán que enfrentarse a nuevos peligros y retos mientras intentan reunirse… y resolver el enigma de las pieles tatuadas.

¿Y qué decir de Honzuki no gekokujou? Empecé a ver su primera temporada porque parecía un anime hecho para mí: una chica obsesionada con los libros que, tras morir, se reencarna en un mundo de fantasía en el que no los hay. Pero un ratón de biblioteca como ella no puede vivir sin leer, así que se las tiene que ingeniar para crear los suyos propios. Disfruté bastante de la primera temporada y tenía ganas de saber cómo continuaba la historia de Myne.

Animes que siguen en 2021

No puedo acabar la entrada sin mencionar algunos animes que han empezado este año pero que continúan el que viene. Empiezo con la nueva serie de Digimon adventure, que recupera a los niños elegidos de la infancia de muchos de nosotros para contar una historia completamente nueva, desde cero. Aunque hay algunos detalles que no terminan de convencerme, me está gustando bastante y me hace sentir nostalgia por esas tardes en las que veía a Tai, Agumon y los demás en la tele. 😊

Paso ahora a la temporada de otoño, en la que ha habido algunos estrenos muy interesantes de los que voy a destacar tres. El primero es Jujutsu kaisen, del que también estoy leyendo el manga. Y creo, sinceramente, que están haciendo un buen trabajo con la adaptación del cómic original. La historia de Yûji Itadori y sus compañeros hechiceros está bien animada, tiene un buen ritmo y cuenta con un opening y un ending que se encuentran entre mis favoritos del año.

Otro que me ha llamado mucho la atención es Yuukoku no Moriarty, como fan de Sherlock Holmes que soy. Y es que en este anime seguimos a su archienemigo, Moriarty, transformado en un «asesor del crimen» dispuesto a atender a quienquiera que necesite sus servicios. Me parece que esta nueva visión del personaje es interesante y la serie promete, así que espero impaciente la segunda parte para ver qué camino sigue la trama.

Y, por último, me quedo también con Hanyo no yashahime, la secuela de InuYasha centrada en las hijas de InuYasha y Sesshomaru. Un anime de fantasía y aventuras muy divertido, con tres protagonistas muy diferentes entre sí pero que enseguida se ganan el corazón de los espectadores. ¿Mi favorita? Moroha, sin duda.

Con esto termino la entrada de hoy. 😊 ¡Os espero mañana para hacer un repaso de mis lecturas de 2020! ¡Hasta entonces!

miércoles, 23 de diciembre de 2020

Manga y mundo clásico: el tedio de la eternidad

Mientras estaba investigando para mi TFG, me encontré con mangas que desconocía, pero que llamaron poderosamente mi atención. Uno de ellos fue Olympos, del que ya os hablé hace unos meses junto con otros títulos vinculados con la mitología griega. Lo primero que me atrajo fue su dibujo: el estilo de su autora, Aki, es delicado y sutil. Luego leí el argumento. ¿Una relectura del mito de Ganimedes en manga? Tenía pinta de ser muy muy interesante.

Y no me equivoqué. Si bien es cierto que Aki cambia muchos detalles de los dioses y los mitos griegos con los que trabaja, lo hace por una buena razón: ofrecernos una reflexión profunda sobre diversos temas de índole filosófica. De todo ello voy a hablaros en la entrada de hoy. 😊 Os advierto que puede haber algún spoiler de la trama. ¡Empezamos!

Una belleza que encandiló a los dioses

El rapto de Ganimedes,
de Rubens (1636-1638).

La belleza en la mitología griega es un poco peligrosa. Puede hacer que un personaje se compare con las mismísimas divinidades y que, por tanto, estas decidan castigarlo. Si no, que se lo digan, por ejemplo, a Casiopea: por afirmar que su belleza era como la de las nereidas, Poseidón, el dios del mar, le mandó un terrible monstruo para que asolara sus tierras. La única solución era ofrecerle a su hija Andrómeda como sacrificio: de esa forma, lograrían aplacar a la criatura. Por suerte, Perseo, después de derrotar a Medusa, pasó por allí, rescató a la joven y acabó con el monstruo —según algunas versiones, lo petrificó mostrándole la cabeza de la gorgona—.

Pero la hermosura también puede llamar la atención de los dioses y encender su amor. Eso es lo que le ocurrió a Ganimedes, el príncipe troyano al que Aki recupera en Olympos. Según la mayor parte de las versiones, el muchacho era el mortal más bello de todos, hasta tal punto que encandiló, como no podría ser de otra forma, al mismísimo Zeus, famoso por sus muchos amoríos. Así que decidió llevárselo. Mientras Ganimedes apacentaba los rebaños de su padre en el monte, en los alrededores de Troya, el dios lo raptó transformado en águila. A partir de entonces, el muchacho se dedicó a escanciar el néctar para las divinidades del Olimpo, función que también tenía Hebe, diosa de la juventud, hija de Zeus y Hera. Ovidio recoge la historia en sus Metamorfosis:

 

Rex superum Phrygii quondam Ganymedis [amore

arsit, et inventum est aliquid, quod Iuppiter [esse,

quam quod erat, mallet. Nulla tamen alite [verti

dignatur, nisi quae posset sua fulmina ferre.

Nec mora, percusso mendacibus aere [pennis

abripit Iliaden; qui nunc quoque pocula [miscet

invitaque Iovi nectar Iunone ministrat.

 

(Ov. Met. X, 155-161).

 

 

El rey de los dioses en otro tiempo ardió por el amor del frigio Ganimedes, y se descubrió que Júpiter prefería ser otra cosa que lo que era. Sin embargo, no se digna a convertirse en ninguna ave salvo en la que puede llevar sus rayos. Sin demora, herido el aire por sus alas mendaces, se apodera del ilíada, que también ahora mezcla las bebidas y, contra la voluntad de Juno, a Júpiter le sirve el néctar.

 

Según otras versiones, Zeus no se transformó, sino que envió a un águila, su ave predilecta, para que capturara al muchacho. Así nos lo cuenta, por ejemplo, Apolodoro en su Biblioteca:

 

τοτον μν ον δι κάλλος ναρπάσας Ζες δι ετο θεν ονοχόον ν οραν κατέστησεν:

 

(Apollod. Bibliotheca, III.12, 2).

 

 

Así pues, a este, tras raptarlo por su belleza mediante un águila, Zeus lo hizo copero de los dioses en el cielo.

 

¿Y qué hizo Tros, el padre de Ganimedes? Al principio, claro, no se lo tomó muy bien. Se dedicó a lamentarse por su hijo y a llorar su pérdida. Pero Zeus terminó por apiadarse del pobre hombre y, a modo de consolación, le hizo un regalo —que también varía según las versiones—. En general, suele decirse que le entregó unos caballos de raza divina, muy veloces, con los que Tros tuvo que contentarse. Así se indica en la Ilíada y también en el Himno homérico a Afrodita, del que os comparto un fragmento a continuación:

 

Τρα δ πένθος λαστον χε φρένας, οδέ τι [δει,

ππη ο φίλον υἱὸν νήρπασε θέσπις ελλα:

τν δ πειτα γόασκε διαμπερς ματα πάντα

καί μιν Ζες λέησε, δίδου δέ ο υος ποινα,

ππους ρσίποδας, τοί τ θανάτους φορέουσι.

τούς ο δρον δωκεν χειν: επεν δ καστα

Ζηνς φημοσύνσι διάκτορος ργειφόντης,

ς οι θάνατος κα γήρως σα θεοσιν.

ατρ πειδ Ζηνς γ κλυεν γγελιάων,

οκέτ πειτα γόασκε, γεγήθει δ φρένας [νδον,

γηθόσυνος δ πποισιν ελλοπόδεσσιν χετο.

 

(h. Ven., 207-217).

 

 

En cuanto a Tros, un dolor insoportable se apoderó de su corazón, y no sabía adónde se había llevado a su hijo la divina tempestad. Por este, así pues, se lamentaba sin cesar todos los días. Y de este se compadeció Zeus, le dio como compensación por su hijo caballos de vivo cabalgar, los que llevan a los inmortales. A estos se los dio como regalo para que los conservara. Le dijo cada cosa, por orden de Zeus, el mensajero Argifonte: cómo sería inmortal y nunca anciano, al igual que los dioses. Entonces, una vez escuchó el mensaje de Zeus, ya no se lamentó, se alegró su corazón en su interior, se dejaba llevar, gozoso, por los caballos de patas como tormentas.

 

¡Una última cosa! En los primeros textos en los que se habla de Ganimedes, no se menciona una relación amorosa entre él y Zeus. Únicamente se alude a que el dios lo raptó por su belleza. Sin embargo, así es como ha quedado la historia en la posteridad. De hecho, Aki insinúa en Olympos que esto es lo que creen los mortales —ya hablaremos de eso luego—.

El rapto de Ganimedes, de Girolamo da Carpi (1534-1544)
Un ejemplo de esa relación amorosa lo tenemos en Diálogos de los dioses, de Luciano de Samosata, una obra en la que este autor nos muestra una visión satírica, e incluso grotesca, de ciertos mitos griegos. En el caso de Ganimedes, lo retrata como un muchacho inocente que no se entera de las insinuaciones de Zeus y solo está preocupado por regresar para cuidar de su rebaño y que su padre no lo regañe. Os dejo unos fragmentos por si tenéis curiosidad. Aquí vemos a un Ganimedes incapaz de reconocer a su captor. Lo confunde con Pan, a quien los pastores solían hacer ofrendas:

 

Ζεύς

λλ οτε νθρωπον ρς, μειράκιον, οτε αετόν, δ πάντων βασιλες τν θεν οτός εμι πρς τν καιρν λλάξας μαυτόν.

 

Γανυμήδης

τί φής; σ γρ ε Πν κενος; ετα πς σύριγγα οκ χεις οδ κέρατα οδ λάσιος ε τ σκέλη;

 

Ζεύς

μόνον γρ κενον γ θεόν;

 

Γανυμήδης

ναί: […]

 

(Luc. DDeor. 4.1).

 

 

Zeus

Pero no estás viendo ni a un hombre ni a un águila, muchacho, sino que soy el mismísimo rey de todos los dioses, transformado para la ocasión.

 

Ganimedes

¿Qué dices? ¿Acaso tú eres el famoso Pan? Entonces ¿por qué no tienes siringe ni cuernos ni vello en las piernas?

 

Zeus

¿Acaso consideras que este es el único dios que hay?

 

Ganimedes

Sí […].


Y aquí a un muchacho que únicamente desea regresar para no ganarse una reprimenda:

 

Γανυμήδης

τί λέγεις; ο γρ κατάξεις με δη ς τν δην τήμερον;

 

Ζεύς

οδαμς: πε μάτην αετς ν εην ντ θεο γεγενημένος.

 

Γανυμήδης

οκον πιζητήσει με πατρ κα γανακτήσει μ ερίσκων, κα πληγς στερον λήψομαι καταλιπων τ ποίμνιον.

 

(Luc. DDeor. 4.2).

 

 

Ganimedes

 ¿Qué dices? ¿Es que no vas a devolverme hoy mismo al monte Ida?

 

Zeus

De ningún modo. En ese caso, de dios que soy, me habría convertido en águila en vano.

 

Ganimedes

Pero mi padre me buscará y se irritará al no encontrarme, y después recibiré una paliza por haber abandonado mi rebaño.

 El aburrimiento de un inmortal

El rapto de Ganimedes. 
© Aki, 2008-2009.

¿Y cómo es el Ganimedes que nos presenta Aki en Olympos? Es un joven hermoso, víctima de un secuestro por parte de la divinidad, sí. Como fruto de ese rapto, termina en el terreno de los dioses, obligado a vivir eternamente y sin envejecer. Sin embargo, son muchas las diferencias con respecto al mito original que Aki introduce en su historia. La propia autora reconoce que leyó mucho sobre mitología griega, pero que no pretendía trasladar sus vivencias y su forma de ser a las viñetas tal y como fueron concebidas en la Antigüedad. Lo que de verdad le interesó de ellos es, precisamente, la cantidad de tiempo que tenían en sus manos para perseguir a los mortales, castigarlos e influir en su vida.

Y esa es una de las muchas cuestiones que se plantean en Olympos. ¿Hasta qué punto es deseable la eternidad? ¿Qué haría un ser inmortal con tantos milenios por delante? Aki lo tiene muy claro: aburrirse. Porque sus dioses no suelen inmiscuirse en la vida de los humanos. Para ellos, se trata de criaturas insignificantes que no merecen ni un minuto de su atención, aunque jueguen con ellas de vez en cuando para aliviar un poco su tedio. Pero terminan dándose cuenta de que, pese a ser efímeros y poco importantes, están más vivos que ellos. No sufren ese tedio que invade a los inmortales.

Apolo. © Aki, 2008-2009.

Por eso Apolo —que no Zeus— rapta a Ganimedes. Porque se aburre y necesita una distracción con la que llenar sus horas muertas. Encierra al muchacho en un hermoso jardín y se dedica a molestarlo. Los fútiles intentos del príncipe por escapar de su cárcel son un mero divertimento —un poco cruel, eso sí— para el dios. Poco a poco, el joven va llamando la atención de otros dioses, entre ellos Zeus, que en Olympos se dedica a vagar por el cielo sin pronunciar palabra ni preocuparse por los mortales que suplican en la tierra. Ganimedes es, por tanto, un elemento discordante en la aburrida cotidianeidad de unas divinidades que parecen estar condenadas a la inmortalidad. Esta ya no es un don, como en el caso del mito original, sino una tortura. 

La llegada de Ganimedes, además, constituye un punto de partida para el cambio. Apolo evoluciona a lo largo de la historia: pasa de ser un dios caprichoso y molesto a uno que se hace preguntas y se cuestiona su propia existencia, entre otras cosas. Olympos trata, precisamente, de eso: de plantearse preguntas que hasta entonces uno no se había preguntado. La mitología griega se utiliza en el manga como punto de partida para una reflexión filosófica sobre muchos conceptos. Al del tiempo se le suman otros como el del bien y el mal, la existencia o la verdad.

¿Y si los dioses no fueran como hemos imaginado?

Iris. © Aki, 2008-2009.

Otro de los puntos más interesantes de Olympos es, precisamente, las diferencias que Aki establece entre los dioses y los mortales. Los segundos se ocupan de agasajar a los primeros con sacrificios y ofrendas de todo tipo para que los ayuden. Piensan que sus súplicas surten efecto cuando sus cosechas crecen, cuando no hay sequía, cuando viven tranquilamente sin tormentas o terremotos que puedan afectar a su cotidianeidad. 

Pero no es así. Como ya he comentado, los dioses que Aki nos presenta están muy lejos de responder a sus súplicas. Y nos damos cuenta en un capítulo concreto del manga, cuando Apolo, después de una broma de Poseidón, recibe a una muchacha como sacrificio. Los suyos la abandonan en un templo para que el dios disponga de ella como quiera.

Para Apolo, la pobre Iris, que se muestra especialmente dispuesta a agasajarlo, es una molestia. Es una más de esas hormigas que corretean por la tierra mientras las divinidades se dedican a aburrirse. Sin embargo, en esa ocasión, Apolo decide no ignorar a la pobre muchacha. Y, a lo largo de su conversación, descubre infinidad de cosas.

Iris demuestra que todo lo que los humanos creen es una quimera. Mientras ellos se afanan por complacer a unos dioses a los que no les importan, su esperanza les da fuerza para seguir adelante. Lo que para Apolo son meras casualidades —que las cosechas crezcan, que no haya sequía— para Iris es una prueba irrefutable de que los dioses quieren ayudarlos. Han construido una imagen de ellos en su mente, y piensan que dicha imagen se corresponde con la realidad.

Apolo, Poseidón... 
y sus estatuas.
© Aki, 2008-2009.


¿Qué hay de las inmensas cantidades de fruta que dejan en los templos como ofrenda? Apolo desconoce para qué son. ¿Y de los doce dioses olímpicos? Él mismo afirma desconocer a la mayoría. Únicamente ha visto a Hades, Poseidón, Zeus y Ártemis. Del resto no sabe nada, ya sea porque no existen, ya sea porque nunca han coincidido. Los mitos, los sacrificios, la personalidad de las diferentes divinidades… Todo es fruto de la imaginación de un ser humano que necesita algo a lo que aferrarse para continuar adelante. Incluso la propia historia de Ganimedes: el propio Apolo bromea con el joven. Le indica que todo el mundo piensa que fue raptado por Zeus porque ansiaba convertirlo en su amante y su sirviente. Nada más lejos de la realidad: el dios apenas lo ha visitado, aunque el muchacho esté consiguiendo, poco a poco, despertar su curiosidad. El Ganimedes real es muy diferente del copero que todo el mundo imagina.

De hecho, los mortales ni siquiera son capaces de representar a los dioses de manera fidedigna en las estatuas que les construyen. Apolo se queja de que lo han hecho demasiado musculoso, aunque a Poseidón le agrade la idea porque considera que, de esa forma, parecen más poderosos. Pero ninguno se parece a sus estatuas y su personalidad tampoco se corresponde con la de los mitos, más allá de que pueden ser caprichosos y egoístas. Apolo, que aparece identificado con el sol y Helios —como es habitual en los mangas—, no tiene claras las atribuciones que los mortales le hacen. Incluso llega a insinuar que es el dios de la caza, y es Ganimedes quien tiene que corregirlo: esa es Ártemis, él es también un dios vinculado a las enfermedades. Zeus, por su parte, tiene un aspecto que se asemeja al de las águilas, sus aves: siempre aparece rodeado de plumas, aunque con un gesto serio, sin preocuparse por nada. No persigue a las mortales, no tiene que rendir cuentas ante una esposa que le reprocha sus continuas infidelidades. De hecho, Hera ni siquiera existe en este mundo.

Zeus y Hades. © Aki, 2008-2009.

¿Y qué hay de Hades? Su apariencia depende de la persona que lo mire. El dios del inframundo —que Aki vincula también a las sombras y, en cierto modo, al mal, a todo aquello que se escapa del dominio de Zeus, ligado al cielo y a la luz— se muestra como un monstruo ante Iris, pero para Ganimedes es una mujer. Ciertamente, su apariencia tiene un aire demoníaco que se aleja mucho de las representaciones de la Antigüedad —en las que suele aparecer como un hombre maduro con los atributos propios de un rey— y recuerda más a un diablo.

Ártemis y Apolo.
© Aki, 2008-2009.

Ártemis es también muy interesante. Se trata de una muchacha dulce y delicada, nada que ver con la cazadora de la mitología clásica —y, por supuesto, está vinculada a la luna y a Selene—. Apolo termina deduciendo que se trata de un reflejo de sí mismo, al igual que la luna refleja la luz del sol. Es con quien pasa la mayor parte del tiempo, siempre en conversaciones banales. Cuando se separa de ella, no sabe a qué se dedica y la muchacha llega a afirmar que su existencia no tiene sentido sin Apolo. De hecho, este se sorprende cuando Ganimedes le dice que los mortales la consideran una divinidad vinculada a la caza.

En definitiva, los dioses de Aki son muy distintos. Representan al sol, la luna, el cielo, el mar o el mundo subterráneo, pero no se identifican con ellos. Ni siquiera se alimentan con néctar y ambrosía, como dicen los mitos. Son el reflejo de una voluntad, de unas creencias y su existencia es, como Hades y Apolo afirman, simbólica. El descubrimiento de todo eso es lo que hace que Apolo se desmorone: él pensaba saberlo todo, pero hay muchas cosas que ignora. Ni siquiera está seguro de por qué existe, de si está en el mundo por la voluntad de algo o alguien. Me parece muy interesante cómo Aki plantea esta cuestión: ¿hasta qué punto hemos dado forma a nuestro mundo? ¿Hasta qué punto lo que creemos que es verdad se corresponde con la realidad?

Olympos está lleno de reflexiones. Nos ofrece muchas preguntas y no tantas respuestas. Y me parece que eso es lo interesante del manga y de la forma en que se utiliza la mitología griega para contar una historia: los dioses son un interrogante.

 

Con esto termino la entrada de hoy. 😊 Por desgracia, Olympos no está publicado en español, pero podéis leerlo en inglés gracias a la editorial Yen Press. Por mi parte, os espero dentro de unos días con una nueva entrada. ¡Hasta entonces!


Bibliografía

Como siempre, os dejo una lista de referencias. 😊

Grimal, Pierre (1981). Diccionario de mitología griega y romana (trad. de Francisco Payarols), Barcelona: Paidós.