Mostrando entradas con la etiqueta recopilatorio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta recopilatorio. Mostrar todas las entradas

lunes, 23 de enero de 2023

Mangas 2022: ¿qué he leído este año?

Parece mentira: ¡ya llevamos casi un mes de 2023! No sé a vosotros, pero a mí estas primeras semanas se me han pasado volando… Entre las fiestas, el trabajo y otras cuestiones, han sido días muy ajetreados —como viene siendo costumbre últimamente—. Eso sí, aunque ya hayamos entrado en el nuevo año, no quería dejar pasar la entrada de repaso de los mangas que leí en 2022. A decir verdad, me sumergí en muchísimas historias, bastantes más de las que esperaba. Y me apetecía compartirlas aquí, como ya he hecho en otras ocasiones. 😊

A lo largo del año pasado, os hablé de varios títulos que me gustaron bastante: Helter skelter, Metamorfosis BL, Pescadores de medianoche, Un mundo maravilloso, Los artistas no pisan las flores, Flores rojas, Sombras sobre Shimanami, Monotone blue, Happiness y Si te pudiera decir «gracias». Como siempre, tenéis todas las entradas al respecto en la sección de Reseñas. ¡Pero ahora toca repasar otros muchos mangas que me cautivaron en 2022! Al igual que en entradas anteriores, voy a referirme tanto a novedades publicadas el año pasado como a obras que se publicaron antes, tanto a series abiertas como a otras ya terminadas. Ya sabéis que lo que quiero es centrarme en mi año lector, sin importar cuándo salieran las obras. Dicho esto, sin más dilación, ¡empezamos! 🤗

Viajes breves

Como sabéis, me gustan mucho los tomos únicos y suelo alternarlos con lecturas más largas por una cuestión de tiempo o porque a veces me apetece una historia de una tarde. En 2022, fueron muchos los títulos de esta clase que terminaron en mi lista de mangas leídos, tanto de autores a los que conocía y que me gustaban como de otros con los que me encontraba por primera vez. Shintaro Kago, su crueldad y su humor negro en El gran funeral y Cuerpos extraños. El futuro imaginado por Toranosuke Shimada en Breve historia del Robo Sapiens, lleno de máquinas que sienten. Las intrigas palaciegas y ese amor que todo lo puede en País del oro, país del agua, de Nao Iwamoto. Los secretos del misterioso convento de Alabanza, de Aoi Ikebe. La obsesión por la higiene de la protagonista de Bota bota, de Paru Itagaki, cuya búsqueda del amor verdadero se ve siempre en dificultades por lo mucho que le sangra la nariz. La bonita relación que se establece entre los dos vecinos de Mi vecino metalero, de Mamita —además, me hizo mucha ilusión que uno de los puntos de partida fuera el mundo del metal—. La inquietante presencia que persigue al protagonista de La mujer del apartamento, de Minetarô Mochizuki. Los extremos derechos de propiedad intelectual que Shun Umezawa plantea en El lugar donde se encuentran los piratas. También ha habido lugar para los clásicos, como El ruiseñor del sol de medianoche, de Keiko Nagita y Yôko Shima, y para relecturas, como la de Infierno embotellado, de Suehiro Maruo. 

Después de un año tan completo en lo que respecta a los tomos únicos, ¡tengo ganas de ver qué me depara 2023 en este sentido!

Despedidas y comienzos

2022 fue un año de finales. Y es que entonces se publicó el último volumen de Beastars, de Paru Itagaki, uno de mis mangas favoritos. El viaje de Legoshi, Hal y los demás terminó —aunque pudiera reencontrarme con algunos de ellos en Beast complex, cuyo tercer volumen salió también en 2022—, pero es una historia a la que volveré seguro. Les he cogido mucho cariño a sus personajes y, además, me parece un título que plantea cuestiones muy sugerentes.

A finales, ya en diciembre, me despedí también de Menstru, tu amiga fiel, de Ken Koyama, un manga sobre la menstruación muy divertido y que, además, trata el tema de una forma acertada. Me he sentido identificada con bastantes situaciones y me he reído un montón.

Pero en 2022 no solo tocó terminar series. Algunos de los mangakas que me gustan vieron sus nuevos títulos publicados en España, empezando por Shûzô Oshimi y su Welcome back, Alice. En él, nos plantea una historia que, de nuevo, tiene el aura perturbadora que caracteriza todas sus obras, aunque de una manera un poco distinta. Todo comienza con el regreso de Kei, el mejor amigo de Yôhei, cuando ambos empiezan bachillerato. Años atrás, Kei se había marchado del instituto de manera repentina, pero la vida les permite reencontrarse… solo que las cosas han cambiado. Ahora Kei ha vuelto como una chica y, además, parece tener la intención de poner patas arriba la vida de Yôhei.

Tengo que destacar, por otro lado, El incidente Darwin, de Shun Umezawa, un interesantísimo título en el que se abordan temas como los límites de la ciencia, la ética en muchas de sus facetas, el veganismo o la esencia humana a través de las vivencias de Charlie, un híbrido de humano y chimpancé. Aunque intenta llevar una vida normal, son muchos los intereses que están en juego y no todo el mundo tiene los mismos planes para él…

Por último, me ha hecho mucha ilusión que saliera al mercado El zorro y el pequeño tanuki, de Mi Tagawa, una autora que ya me había enamorado con Padre e hijo —os hablé brevemente de este manga aquí—. Esta obra es entrañable y se centra, de nuevo, en las relaciones de familia, solo que tomando como base la mitología japonesa y el mundo de los bakemonos, animales sobrenaturales cuya función es servir a los dioses. 

Las sorpresas de 2022

De nuevo, en 2022 comencé series que, por una razón u otra, me sorprendieron. En algunos casos sospechaba que iban a gustarme; en otros, iba sin expectativas, y, al final, todas ellas me encantaron.

Empiezo con Yuhki Kamatani. Tenía su obra pendiente desde hacía mucho tiempo y en 2022 por fin pude leerla. Tomodomo anunció que iba a descatalogar uno de sus títulos, Shonen note, y me lo regalaron por Navidad, así que ya no había excusa. La historia de Yutaka Aoi, un niño que vive su realidad a través de la música, me pareció tan bonita que decidí seguir descubriendo a Kamatani. Después vinieron Sombras sobre Shimanami y Hiraeth, el final de la travesía, que he terminado hace poco —y que me ha llegado especialmente—. ¡Estoy deseando que las editoriales se animen a publicar algo más suyo! Sus mangas están llenos de sensibilidad y el dibujo es increíble, muy poético.

También me ha parecido muy emocionante Frieren, de Kanehito Yamada y Tsukasa Abe. Le había echado el ojo antes de que se licenciara en España porque había leído muy buenas críticas, así que, en cuanto salió el primer volumen, se vino a mis estanterías. Me gusta el hecho de que el manga se centre en una faceta distinta de los héroes de un mundo fantástico, más introspectiva, así como la reflexión que hace sobre el paso del tiempo y la muerte.

Siguiendo con la fantasía, tengo que mencionar, por supuesto, Ranking of kings, de Sosuke Toka. Como comenté en algunos de mis repasos de animes, la serie me encantó y me moría de ganas de que llegara el manga a España. Por suerte, así fue en 2022 y pude revivir esta historia tan especial.

¿Y qué decir de Cuentos del reino, de Asumiko Nakamura? Si queréis leer un manga lleno de magia, este es una buenísima opción. En él, Nakamura nos propone varias historias muy interesantes en las que emplea los tópicos de los cuentos y las leyendas tradicionales para subvertirlos, darles su toque personal y hablarnos sobre la complejidad de la esencia humana. Además, como sabréis si habéis leído antes a esta autora, el dibujo es una maravilla.

Puede decirse lo mismo del de Kowloon generic romance, de Jun Mayuzuki, con un estilo diferente, pero igualmente cautivador. Su autora detalla tanto la ciudad de Kowloon, el entorno donde se desarrolla su historia, que enseguida nos traslada hasta ese lugar caótico y lleno de melancolía. Además, el argumento de la historia es adictivo: se trata de la historia de amor de dos compañeros de trabajo, Kujirai y Kudô, aderezada con elementos de ciencia ficción y misterio. Os aseguro que cada tomo deja con ganas de saber qué les está ocurriendo realmente, aumentando nuestra intriga.

Algunas de mis sorpresas de 2022 han sido mangas con base histórica. Uno de ellos, La verdad sobre las brujas, de Maki Ebishi, retoma la figura de Johann Weyer, médico y ocultista, y nos traslada a la Europa del siglo xvi y a la caza de brujas —con sus licencias— para hablarnos del peligro de las supersticiones y los prejuicios. Por otro lado, El ojo azul de Horus, de Chie Inudoh, se centra en la vida de Hatshepsut, una de las pocas mujeres que llegó al trono en el antiguo Egipto.

Voy a acabar este apartado con dos títulos muy diferentes entre sí: Gannibal y Skip and loafer. El primero es perfecto si buscáis una historia de tensión que enganche, bastante oscura. Masaaki Ninomiya nos propone desvelar los misterios que rodean al pueblo de Kuge, supuestamente habitado por caníbales, en compañía del agente de policía Daigo Agawa. El segundo, por otro lado, es ideal si queréis un manga de vida cotidiana, entrañable y que os haga reír. En él, de la mano de Misaki Takamatsu, seguimos a Mitsumi, una estudiante modelo que se muda de su pueblo a la gran ciudad para estudiar bachillerato… ¡Pero las cosas no le salen como esperaba! Y tampoco está acostumbrada a esa vida, tan diferente. Por suerte, no estará sola: sus nuevos amigos la ayudarán a integrarse.

Sentimientos a flor de piel

En 2022, también hubo mangas muy emocionantes que hablaban sobre el amor en sus diferentes facetas. Uno de ellos es Signos de afecto, de Suu Morishita, una bonita historia protagonizada por Yuki, una estudiante universitaria con sordera, e Itsuomi, un misterioso chico al que le encanta viajar. A partir de su relación, se nos habla de lo importante que es conocer a los demás y comprenderlos.

Un romance más adulto es el que se desarrolla en Por más que pase el tiempo, de Takako Shimura. Y también imprevisto, porque lo que menos esperaba Ayano, una profesora de primaria felizmente casada, era enamorarse de una mujer a la que conoce en su restaurante favorito: Akari. La estabilidad que logramos alcanzar en nuestras vidas no siempre es eterna, y ambas protagonistas lo demuestran muy bien.

También Tokyo girls, de Akiko Higashimura, nos habla del amor en la edad adulta. Y es que sus protagonistas, Rinko, Kaori y Koyuki, han llegado ya a la treintena. Sin embargo, ninguna de ellas ha tenido especial suerte en sus relaciones y siguen solteras. Por ello, cuando tienen oportunidad se reúnen en su tasca favorita para beber y compartir sus penas mientras esperan a que ese amor con el que sueñan les llegue —a poder ser, antes de los Juegos Olímpicos de Tokio—. Mediante sus vivencias, Higashimura nos habla de una sociedad llena de convenciones sociales, donde se juzga a quien no cumple con ellas, siempre desde una perspectiva divertida y llena de humor.

El lado cómico del amor es el que aparece en Confuso primer amor, de Wataru Hinekure y Aruko. La historia comienza cuando Aoki, un estudiante de instituto, se mete en un lío por culpa de una goma de borrar: se la pide a Hashimoto, la chica que le gusta, durante un examen, pero se le cae al suelo y la recoge Ida, el alumno que se sienta justo delante de él. Todo se habría quedado en una anécdota sin importancia si en la goma de Hashimoto no hubiera estado escrito el nombre de Ida… y este no hubiese pensado que Aoki es quien está loco por él. A partir de entonces, el enredo está servido. Confuso primer amor es uno de los mangas más divertidos que leí en 2022. ¡Lo que me pude reír con sus protagonistas, en especial con Aoki y su mala suerte!

Termino con un par de títulos de fantasía. El primero de ellos es La canción del amanecer, de Ichika Yuno, un bonito BL que trata sobre Elva, un misterioso sacerdote que se enfrenta cada noche a los monstruos que salen del mar, y Alto, un muchacho que se compadece de la soledad del primero y accede a servirlo. Sin embargo, poco a poco, va sintiendo algo más por él. ¡Tengo muchas ganas de saber cómo sigue! La relación que se establece entre Elva y Alto es muy bonita, y a ello se suma un mundo interesante sobre el que aún quedan muchas preguntas que responder.

Quiero mencionar, por otro lado, Nina, del reino de las estrellas, de Rikachi, sobre una chica de la calle que, de repente, debe hacerse pasar por la princesa de su reino, Alisha, quien acaba de fallecer. Debido a sus ojos, de color lapislázuli, el príncipe Azure piensa que Nina será una buena sustituta y por eso se la lleva consigo a palacio, a fin de educarla para que, en el futuro, se case con el heredero de otro país. En este caso, la historia de amor se combina con intrigas palaciegas. Además, me encantan los protagonistas: el desparpajo y el carisma de Nina, la seriedad de Azure. Con el primer tomo de su manga, Rikachi ha conseguido engancharme. ¡A ver cómo continúa!

Otros mercados, otras historias

Como no me era suficiente con lo que se publicó aquí —mis ansias lectoras me llevan a investigar otros mercados—, en 2022 también leí títulos que salieron en otros países. Hay obras que no nos han llegado a España y que me parecen interesantes, así que de vez en cuando las alterno con novedades y otros títulos de los que ya tenemos en español.

El primero que quiero destacar es Shōwa genroku rakugo shinjū, Descending stories, de Haruto Kumota. En él, Yotaro, que acaba de salir de prisión, decide dedicarse al rakugo, una suerte de monólogos humorísticos japoneses, y para ello le pide al maestro Yakumo que lo tome como aprendiz. A partir de entonces, empieza una nueva vida para los dos y para algunos de los personajes que los rodean. Descending stories me ha parecido una historia conmovedora en muchos sentidos, con sus toques de humor. Además, es fácil encariñarse de sus personajes, a los que vamos conociendo mejor según avanza la historia y se nos muestra su pasado.

Por otro lado, en 2022 también leí un par de tomos de manga más alternativo, los dos de historias cortas, publicados por la editorial Glacier Bay Books: Invisible parade, de MISSISSIPI, y From this flame, de Oumi Konomi. Ambos, cada uno en su estilo, me han parecido bastante interesantes y me han dejado con ganas de seguir indagando en títulos de esta clase.


Con esto termino la entrada de hoy. 😊 ¿Cuáles han sido vuestras lecturas favoritas de 2022? ¿Cómo habéis empezado 2023? Por mi parte, deseo que este año me traiga más historias con las que disfrutar (¡de momento, así es!). Os espero dentro de unos días con una nueva entrada sobre manganime y mundo clásico. 😊 ¡Hasta entonces!

martes, 3 de enero de 2023

Animes 2022: ¿qué he visto este año?

Acaba de terminar otro año, 2022, que me ha traído infinidad de cosas, la mayoría de ellas inesperadas. En algunos aspectos, han sido doce meses bastante intensos por varias razones: terminar estudios, empezar con trabajos nuevos, hacer frente a cuestiones complicadas… A veces he tenido la sensación de que todo a mi alrededor iba a velocidad de vértigo. Y ya estoy otra vez en este momento, a principios de enero, para hacer un pequeño repaso de lo que ha sido 2022 para el blog y para mí como aficionada al anime y al manga. 😊

A decir verdad, y aunque en los últimos tiempos no haya podido dedicarme a Afrodita L tanto como me gustaría, estoy satisfecha con lo que ha supuesto este año para este rinconcito de internet que me ha traído muchas más cosas buenas de las que jamás habría imaginado. No sabéis lo que me alegro de que la Laura del pasado tomara la decisión de empezar con este blog. Gracias a él, he conocido a gente maravillosa, he participado en diversas iniciativas y, además, he disfrutado de oportunidades que jamás pensé que serían para mí. No puedo sino daros las gracias a quienes me leéis: sin vosotros, este 2022 no habría podido superar las 10 000 visitas. ¡Todavía no me lo creo! 🤗

Al igual que otros años, y dado que 2023 acaba de comenzar, voy a hacer un repaso en el blog de algunos de los animes y mangas que he disfrutado en 2022. La entrada de hoy está dedicada a las series de animación japonesas. Es cierto que el año pasado hubo temporadas más fuertes, otras más descafeinadas, pero, pese a todo, me divertí con muchos animes, algunos de los cuales me hicieron especial ilusión. Y, por supuesto, también vi algún que otro título de años anteriores, fui al cine… Sin más dilación, empezamos. 😊

Las historias que se encuentran en la cotidianeidad

Como sabéis, me gustan mucho las historias que se centran en el día a día de los personajes. En esos pequeños instantes y dramas pueden encontrarse relatos muy interesantes, ya sea por las circunstancias de sus protagonistas, ya sea por la forma en la que deciden afrontar los retos que la vida les pone por delante, entre otras razones.

Uno de ellos es, precisamente, Akebi-chan no sailor fuku, la historia de una adolescente que comienza la secundaria y, para empezar con buen pie, le pide a su madre que le cosa un uniforme de marinera, único en el mundo. El anime se centra en sus primeros días en su nueva escuela, en la relación con sus compañeras de clase, en la elección de un club de actividades extraescolares… y solo con eso basta. Porque Akebi y quienes están a su alrededor consiguen sacarte una sonrisa con sus pequeñas vivencias, tiernas, curiosas a veces.

También una escuela es el escenario de Dance dance danseur, un anime centrado en el ballet. Y es que su protagonista, Junpei, decide practicarlo cuando su compañera de clase Miyako —quien, además, le gusta— le pide que acuda a la academia de danza de su madre. Al principio, las dudas lo asaltan: había sido su pasión de pequeño, pero, como sus compañeros se burlaban de él, optó por abandonarlo y se decantó por las artes marciales. Sin embargo, ha llegado el momento de retomar esa pasión y luchar por ella de una vez por todas.

¿Y qué decir de Deaimon? En este caso, se nos habla de las relaciones familiares, no siempre tan sencillas como nos gustaría. Nagomu, uno de los protagonistas, regresa a su hogar después de varios años fuera intentando abrirse camino en el mundo de la música sin mucho éxito. Su idea: participar en el negocio familiar, una confitería. Sin embargo, cuando llega, se encuentra con que allí vive una niña, Itsuka, que pretende hacerse cargo del local cuando crezca. El vínculo que poco a poco se va forjando entre ambos es muy bonito.

También me ha gustado My dress-up darling, y eso que al principio no sabía muy bien qué pensar. Cuando empecé a verlo, dudé sobre si dejarlo o no, pero decidí continuar porque los dos protagonistas, Gojo —un chico al que desde siempre le han encantado las muñecas hina y quiere dedicarse a hacerlas— y Marin —una apasionada del anime y el cosplay— me habían ganado. Y al final, pese a que algunos detalles no terminaron de convencerme, lo disfruté bastante. 

Por último, quiero mencionar un anime que me ha gustado especialmente, aunque su animación no sea la mejor: Kotaro vive solo. Es una de esas series que llegan al corazón, tanto por los momentos de felicidad que viven sus protagonistas como por el drama que rodea a algunos de ellos, en especial a Kotaro, un niño pequeño que vive solo en un apartamento y a quien sus vecinos cuidan. Son muchas las preguntas que suscitan sus circunstancias… pero las respuestas no son siempre agradables. Pese a todo, Kotaro se esfuerza por seguir adelante y disfrutar lo que pueda del colegio, los pequeños instantes con sus vecinos y su serie de anime favorita, Tonosaman.

Viajes a otros mundos

Han sido muchos los animes que me han trasladado a otros mundos, reales o imaginarios. Comienzo con uno cuyo anuncio me hizo especial ilusión: Thermae Romae novae. Las aventuras de Lucius Modestus, un arquitecto de termas romano, en el Japón actual siempre me han parecido muy divertidas —os he hablado del manga en varias ocasiones, aquí y aquí—, así que, cuando se desveló que iban a hacer un nuevo anime basado en la obra de Mari Yamazaki, no pude sino alegrarme. Al igual que en el caso de Kotaro, la animación no es la mejor, pero me ha gustado este viaje a la Roma antigua para revivir las andanzas de Lucius en el país del sol naciente, en nuestra época, y las muchas ideas modernas que toma prestadas para su hogar.

Y hablando de viajes que desconciertan, aunque de una forma diferente… También quiero destacar Mi tío es de otro mundo, una serie con la que he disfrutado bastante más de lo que esperaba. La premisa me pareció interesante: un hombre regresa a nuestra realidad después de pasar muchos años en un mundo mágico; un isekai que no se centraba en las peripecias del héroe que se trasladaba a otro universo, sino en su adaptación a la vida que había llevado antes, a su propia realidad. Me reí mucho con las anécdotas del tío de Takafumi y con su reacción ante las muchas cosas que se perdió durante su ausencia, mientras luchaba contra monstruos, aprendía magia y conocía a elfas con mucho carácter.

En lo que respecta a los animes de fantasía y acción, me quedo con Sabikui Bisco, sobre un mundo corrompido por el óxido y un hombre que quiere salvarlo con ayuda de un hongo. Lo empecé a ver casi por casualidad y, al final, se convirtió en uno de los que más disfruté durante la temporada de invierno.

Otro que vi también de manera imprevista fue Un vampiro en el jardín, una miniserie sobre un mundo dominado por la guerra entre vampiros y humanos. Sin embargo, en medio de esa desolación, Momo, una humana, y Fine, la reina de los vampiros, forjan un vínculo muy estrecho que las llevará a intentar buscar un remedio para su mundo… y un lugar al que pertenecer de verdad, sin tanta tristeza y dolor. 

Quiero terminar este apartado con la mención de un anime de esta última temporada que me ha gustado bastante: Raven of the inner palace, una historia sobre la misteriosa Consorte Cuervo, una mujer que vive en el interior del palacio y que no tiene que rendir cuentas ante el emperador. Sus poderes, relacionados con el mundo espiritual, la ayudarán a resolver diversas cuestiones e intrigas.

De espías y demonios

Sin duda, 2022 también ha sido el año de varias adaptaciones muy esperadas por el público, entre ellas dos que han triunfado: Spy x family y Chainsaw man. Y la verdad es que he disfrutado ambas, cada una en su estilo.

Con respecto a la primera, me ha dado muy buenos ratos. ¿Cómo no tenerlos con Anya, la niña telépata de la familia falsa que conforman ella, Loid, un espía, y Yor, una asesina a sueldo? Y también con los esfuerzos de cada uno de ellos por mantener la mentira de cara a los demás. Había empezado a leer el manga antes de ver el anime, y creo que la serie es una muy buena adaptación, ya que refuerza los puntos positivos de la obra original.

Y en cuanto a la segunda… Después de haber leído Chainsaw man, tenía ganas de ver cómo trasladaban este título de Tatsuki Fujimoto a la pequeña pantalla, y, sinceramente, lo han hecho bastante bien. Me ha gustado reencontrarme con Denji, Power y los demás personajes en otro formato.

Un año de regresos

Una de las cosas que más me han gustado de 2022 ha sido poder regresar a universos ya conocidos, visitar de nuevo a sus personajes, disfrutar de sus vivencias… Algunos de los animes que más me han gustado en los últimos años han vuelto con nuevas temporadas o han continuado su emisión en 2022. Las aventuras de Tanjirô, Nezuko, Inosuke y Zenitsu en la noche de un barrio rojo por el que los demonios campan a sus anchas. Los misterios de la mansión de las sombras, el día a día de sus habitantes, la lucha de poder que se libra entre ellos. La ternura que desprende Komi-san, siempre esforzándose por hacer nuevos amigos y comunicarse mejor con ellos. El empeño de Myne por hacer libros en un mundo en el que escasean —¡yo tampoco podría vivir sin sumergirme en sus páginas!—. El camino de Inmo, un ser inmortal que siempre está aprendiendo de lo que tiene a su alrededor, con sus enemigos siempre al acecho. Los viajes de Asirpa y Sugimoto en busca de tesoro de los ainu. El París decimonónico de Vanitas y Noé, en el que los vampiros sufren a causa de una terrible maldición —os hablé un poquito del manga aquí—. Los desafíos a los que Naofumi, Raphtalia, Filo y sus amigos deben hacer frente en su vida como héroes. Los nuevos peligros que amenazan a la escuela de superhéroes U.A. y sus estudiantes. Los poderes psíquicos de Mob y los problemas que los hacen estallar. Y también las aventuras del príncipe Bojji y su inseparable Kage, la sombra. ¡A ver qué me depara 2023 en este sentido! 😊 😊

Masaaki Yuasa y la tradición japonesa

No quiero terminar esta entrada sin mencionar brevemente la última película de animación japonesa que he visto en el cine: Inu-Oh, de Masaaki Yuasa. Me encanta este director y las locuras que siempre lleva a la pequeña y a la gran pantalla, así que me moría de ganas de ver su nuevo largometraje. Tuve la suerte de que lo proyectaran durante unos días en un cine de Madrid, así que allí me fui una noche. Tenía las expectativas muy altas no solo por quién lo dirigía, sino también por algunas de las personas que habían participado en el proyecto —Taiyô Matsumoto se encargó del diseño de personajes—.

Salí de la sala bastante contenta. Es cierto que la película puede desconcertar al principio, pero, según avanza, uno se deja maravillar tanto por la historia, tan particular y loca en ciertos instantes —aunque también tenga sus momentos duros y dramáticos—, como por la animación. Hay secuencias realmente bellas. Los esfuerzos de Inu-Oh y su compañero Tomona por fundar su propia compañía de teatro de saguraku noh merecen mucho la pena.

 

Con esto termino la entrada de hoy. 😊 ¿Cuáles han sido vuestros animes favoritos de 2022? ¡Espero que hayáis disfrutado de este año de animación japonesa! Dentro de poco, tendréis también por aquí el repaso de los mangas. ¡Hasta entonces!



viernes, 31 de diciembre de 2021

Manga 2021: ¿qué he leído este año?

Como os comenté en la entrada de ayer, 2021 ha sido muy bueno en cuanto a lecturas. Creo que este es el año que más manga he leído y he tenido la suerte de encontrarme con títulos que me han encantado. Además, he reducido un poco la pila de pendientes… pero solo un poco. 😅 Han venido más tomos a invadir mis estanterías… ¡y 2022 parece también muy prometedor por las novedades que se van a publicar!

Pero ahora no voy a centrarme en lo que viene, sino en lo que he disfrutado este año. A lo largo de 2021, ya os he hablado de algunos títulos:  El pueblo de arena y escamas azules, Los gatos del Louvre, El clan de los Poe, El diario gatuno de Junji Ito, Tokyo goodbye, El secreto de Madoka, Héroes, Una sonrisa hasta el fin del mundo, Bajo el cielo azul de Lorient, Ayako, Blissful land, Relatos terroríficos y Goodbye, my rose garden. Tenéis todas las entradas al respecto en el apartado de Reseñas.

En la entrada de hoy, quiero repasar otros muchos mangas que he leído en 2021 y que me han gustado, por unos motivos u otros. No voy a limitarme solo a los títulos que se han publicado este año porque me apetece hablar, al igual que en 2020, de las lecturas que me han acompañado en 2021, independientemente de cuándo salieron. También voy a incluir algunas series abiertas que me parecen sugerentes, aunque mi opinión sobre ellas pueda cambiar en el futuro. Dicho esto, ¡vamos allá! 🤗

Las sorpresas de 2021

Al igual que en la entrada sobre los animes de este año, me apetece empezar hablando de esos mangas que han logrado sorprenderme para bien. Con el tiempo, he aprendido a seleccionar mis lecturas en general, y eso me ayuda también con el cómic japonés. Habitualmente, los tomos que compro me gustan porque su argumento se ajusta a lo que me interesa, conozco a los autores… Ahora mismo, mi instinto suele funcionar bastante bien y por eso rara vez me llevo decepciones. Pero hay algunas obras que superan mis expectativas.

La primera de 2021 ha sido Mars, de Fuyumi Soryo. Aprovechando que tenía Kindle Unlimited, leí la serie completa en inglés a principios de año. La relación entre Kira, una chica tímida e inocente cuya pasión es el dibujo, y Rei, un estudiante rebelde por el que todas sus compañeras suspiran, se vuelve más interesante y profunda a medida que avanza la trama y se van desvelando secretos relacionados con ambos personajes… Arechi la ha anunciado en español para el año que viene y, sin lugar a dudas, quiero que forme parte de mi colección. Además, me encantaría dedicarle una entrada en el blog en el futuro. ¡Espero no tardar en hacerlo!

Continúo con Rastros de sangre. Shuzo Oshimi es un mangaka que me resulta fascinante, tanto por su estilo de dibujo como para las historias tan retorcidas que plasma en sus viñetas. Lo conocí con Las flores del mal y, desde entonces, he leído más de sus títulos. En 2021, empecé Rastros de sangre, que tenía pendiente desde hacía tiempo… y me dejó sin palabras. Es increíble la capacidad que tiene el autor para llevar la obsesión a sus límites más terribles y asfixiantes. Porque eso es lo que le sucede a Seiko con su hijo: lo sobreprotege en exceso y hace lo imposible para que no se aleje de ella. Aun así, todo lo que pueda decir al respecto se queda corto: es mejor que lo leáis si no lo habéis hecho.

Pero Rastros de sangre no es la única obra de Oshimi que he empezado este año: también le he hincado el diente —y perdonad el chiste malo— a Happiness, su manga de vampiros. ¡Ya falta poco para que se publique completo en español!

Otro manga que me ha sorprendido gratamente ha sido Your lie in April. Como os comenté en la entrada de ayer, empecé a leerlo porque me lo habían recomendado y me encontré con una historia increíble sobre el amor, la amistad, los traumas y la capacidad de superación. Además, está vinculada con el mundo de la música: no podía pedir más. Es increíble cómo Naoshi Arakawa consigue que sus viñetas tengan sonido con tan solo sus trazos: mientras leía, podía escuchar el piano de Kôsei y el violín de Kaori.

El siguiente título del que quiero hablar es Arte. Su anime fue uno de mis favoritos del año pasado, así que no podía esperar a leer el manga. ¡Y me encanta! Arte es una protagonista fuerte, que no se rinde aunque los obstáculos que se le ponen delante parezcan imposibles de superar, y sus esfuerzos y pequeñas alegrías hacen que quieras continuar leyendo para ver hasta dónde es capaz de llegar. Tengo ganas de viajar de nuevo a la Italia renacentista en su compañía y la del resto de personajes que completan el elenco de la obra.

Termino este apartado con un manga del que solo ha salido un tomo, pero que promete tanto por el tema tan interesante que trata como por el dibujo: La verdad sobre las brujas, de Ebishi Maki. La historia se centra en la Europa del siglo xvi y la brujería para hablarnos de los prejuicios y el peligro de las supersticiones. Si la historia sigue en la misma línea, es probable que os hable de ella con más profundidad en el futuro. 😉

Historias para disfrutar en pequeñas dosis

Me encantan los tomos únicos. A veces, si tengo poco tiempo para leer por cuestiones de trabajo, prefiero historias cortas en vez de series de decenas de tomos. En 2021, se han publicado títulos bastante llamativos, entre ellos, Sakuran, de Moyoco Anno, que nos permite asomarnos al mundo de las geishas y los barrios de placer, el ambiente en el que transcurre esta historia de amor y desamor, de sueños y decepciones.

En segundo lugar, tengo que mencionar, sin duda, La amiga de mi hermana, un yuri que se construye a través de una historia coral, con varios puntos de vista, para hablarnos del amor, los miedos y cómo desarrollamos nuestras relaciones a partir de nuestras inseguridades y lo que se espera de nosotros. Además, el dibujo de Battan es precioso.

Pero si hay un tomo único que de verdad me ha removido por dentro ese ha sido My broken Mariko, de Hirako Waka. Había leído muchas reseñas que lo ponían por las nubes, así que, cuando Milky Way anunció su publicación en España, no dudé en hacerme con él. Es cierto que se trata de una historia muy dura —al fin y al cabo, la autora nos habla sin tapujos, aunque sin perder la sensibilidad, de temas tan complicados como los abusos o el suicidio—, pero merece mucho la pena.

También ha habido lugar, por supuesto, para el manga de terror. Y es que este año ECC ha publicado varias obras de Mimika Ito. Yo he podido leer Una mirada misteriosa, en la que la autora recoge varias de sus experiencias paranormales, a cuál más inquietante. Ella concibe el terror como algo que convive con nosotros en nuestra cotidianeidad y eso es lo que me hizo sumergirme de verdad en sus historias: no hay límite entre nuestro mundo y el más allá.

Por otro lado, en 2021 he disfrutado de tomos únicos de algunos de mis mangakas favoritos, empezando por Nagabe. He releído varias de sus obras este año, pero también les he dado una oportunidad a otras que tenía pendientes, como Amores insólitos. En él, el autor nos cuenta varias historias de amor entre niños y criaturas no humanas, de ahí el título. Además, me he dejado sorprender por Shintaro Kago y Anamorfosis, un perturbador tomo único en el que el autor vuelve hacer gala de ese humor negro que lo caracteriza. Y, como me había quedado con ganas de más después de terminar Guardianes de la noche, devoré las Historias cortas de Koyoharu Gotouge. ¡Algunas tienen un punto de partida muy interesante!

Clásicos y más clásicos

Me reafirmo en lo que dije el año pasado: me alegra mucho que las editoriales estén apostando por autores y obras clásicas, más o menos recientes. Este año, las estanterías de las tiendas se han vuelto a llenar de títulos de grandes mangakas, de obras fundamentales para el desarrollo del cómic y la cultura popular japonesa. También ha habido lugar, por supuesto, para algunos títulos alternativos de la revista Garo.

Empiezo con una licencia que jamás habría pensado que vería en España, al menos tan pronto, y que me hizo mucha ilusión cuando se anunció: Kamen rider. Ooso Cómics decidió apostar por esta obra tan importante dentro de la producción de Shôtarô Ishinomori, y ahora ya podemos disfrutarla al completo. Aventuras, acción, monstruos… Es una obra trepidante y muy entretenida de la que también me gustaría hablar en el futuro —¡se me acumulan los mangas para el blog!—.

Otro manga que me ha gustado bastante es Miriam Blue. Arechi sigue apostando por el shôjo clásico, ¡y espero que sigan así! En este caso, tenemos una historia de amor y enredo en la que los secretos son un ingrediente importante. Y es que el día que Miriam conoce a un chico guapo en el largo cerca de su casa su vida cambia por completo y se llena de dudas y preguntas.

Por su parte, Satori sigue ampliando su catálogo de cómic japonés con obras interesantísimas de grandes autores. Tengo pendiente Queen Emeraldas, así que aún no puedo hablar de ella, pero sí de Yuko y Oen, de Ryoichi Ikegami, dos volúmenes en los que se recogen varias historias cortas. Si el primero se centra en el deseo, el erotismo, la obsesión y la perversión, el segundo nos muestra venganzas, rencor, ira, injusticia y desesperanza, todo con el impresionante dibujo de Ikegami. Pero este no es el único título destacable: en Los locos del gekiga, de Masahiko Matsumoto, se nos cuenta la historia de este tipo de manga, que tan fundamental fue en la historia del cómic japonés.

Me queda una última obra que mencionar: Polen dorado, de Seiichi Hayashi. Gallo Nero sigue publicando a autores de la revista Garo, con esos mangas tan experimentales e interesantes. En este tomo, se dan cita historias realistas sobre las relaciones humanas y su lado más difícil y otras con elementos fantásticos en las que se fusionan la tradición japonesa y la cultura popular.


El final del viaje

En 2021 han terminado varios títulos que han sido importantes para mí como lectora, ya sea porque me han hecho pasar muy buenos ratos o encariñarme con los personajes, ya sea porque contaban una historia diferente, mágica. Hay otros también que están a punto de acabar, así que toca despedirse de autores y obras que me han acompañado durante años.

La primera es The promised Neverland. Cuando Norma la anunció, yo llevaba un tiempo esperándola porque había visto los dibujos de Posuka Demizu y me habían llamado la atención. El manga me ganó con el primer tomo y desde entonces fui siguiéndolo poco a poco, según se iba publicando, aguardando con impaciencia a que saliese el siguiente volumen. Emma, Ray y Norman, cada uno con sus peculiaridades, me conquistaron. También el mundo en el que viven: a medida que se van desvelando secretos, quieres saber más. Si bien es cierto que el tramo final es más apresurado que los primeros tomos y tiene algunos detalles que no me terminan de convencer, en conjunto he disfrutado de The promised Neverland y me ha dado pena que se terminara.

Lo mismo me ha sucedido con Kimetsu no yaiba, Guardianes de la noche. Es cierto que tiene muchos elementos típicos de esta clase de historias, pero creo que Koyoharu Gotouge ha sabido darle un toque personal a su manga desarrollando unos personajes con los que empatizas, enemigos incluidos, y que son más de lo que parece al principio. Como no lo seguí por Manga Plus, sino que iba comprando los tomos según salían, hice lo posible por no leer nada sobre su final: lo único que sabía es que no todo el mundo estaba satisfecho. A mí, sin embargo, me gustó y, en general, me pareció justo para los personajes.

Otro manga que también ha terminado este año en el mercado español es La pequeña forastera, una preciosa obra de Nagabe. Esta historia de fantasía sobre extrañas criaturas, maldiciones, miedos y prejuicios es una de mis favoritas. Está llena de magia y el estilo de su autor le da un toque muy especial. He disfrutado y me he emocionado con Shiva y el Doctor: su día a día, los peligros que les han salido al paso, su relación con otros personajes, su vida llena de misterios…

Me queda por mencionar un manga que está a las puertas de su final en España: Beastars. Milky Way acaba de publicar el tomo 21 y en febrero del año que viene tocará despedirse de Legoshi, Hal, Rouis y el resto. Beastars me llamó la atención desde el momento en que lo anunció la editorial asturiana y enseguida se coló entre mis mangas favoritos. No es para menos: Paru Itagaki ha conseguido escribir y dibujar una obra emocionante en la que plantea cuestiones de mucho interés. Puede que a la historia le quede ya muy poco, pero sus personajes se quedarán conmigo. ¡Y siempre me quedarán las relecturas!


Emociones a flor de piel

Termino esta entrada con dos mangas repletos de acción que me han hecho pasar ratos muy entretenidos: Shaman king y Tokyo revengers. En lo que respecta al primero, aprovechando que iba a estrenarse una nueva versión del anime, quise leerlo para conocer a los personajes y hacerme una idea de la historia. Me divertí un montón con las aventuras de Yoh Asakura y sus compañeros y el Shaman Fight. Tokyo revengers, por su parte, me enganchó igual que lo hizo su anime. Aunque aún faltan algunos tomos para saber cómo continúa la historia, me ha encantado rememorar los primeros pasos de Takemichi en su intento por cambiar el pasado y salvar a su novia de la adolescencia.



 

Como siempre, a estas lecturas tengo que sumar las continuaciones de las series que llevo al día: Réquiem por el rey de la rosa —que cada vez está más interesante—, Cells at work!, Jigokuraku

Ahora sí, termino la entrada de hoy. 😊 Solo me queda desearos un feliz año 2022. ¡Espero que os traiga muchas cosas buenas! Y muchas gracias por seguir ahí en 2021. 🥰


jueves, 30 de diciembre de 2021

Animes 2021: ¿qué he visto este año?

2021 ya termina y, con él, otro año peculiar, por decirlo de algún modo. No sé a vosotros, ¡pero a mí el tiempo se me pasa cada vez más rápido! Pese a que hemos tenido una especie de secuela de 2020 y nos hemos vuelto a ver al límite en muchos sentidos, si hago balance, puedo decir que, en general, 2021 ha sido un buen año para mí. Mi vida ha cambiado mucho por diferentes razones, se me han planteado diferentes retos… y, al igual que en 2020, he podido disfrutar de un montón de lecturas, estudiar y empezar a trabajar en lo que realmente me gusta —¡cruzo los dedos para que en el futuro me sigan saliendo cosas!—. En lo que respecta a Afrodita L, 2021 no podría haber sido mejor. 😊 El blog ha continuado creciendo pasito a pasito y, aunque sigue siendo un rincón humilde, me ha traído cosas muy buenas. He participado en proyectos con otros compañeros, he conocido a gente maravillosa y me ha abierto puertas que jamás pensé que serían para mí. Como siempre, quiero daros las gracias a todos los que me leéis por estar otro año más ahí y permitirme compartir con vosotros mi pasión por el manga, el anime y la cultura grecolatina. 😊

Al igual que hice en 2020, y dado que estamos a las puertas de un año nuevo, quiero hacer un repaso en el blog de los animes que he visto y los mangas que he leído. De nuevo, 2021 no ha sido fácil, pero creo que ha habido propuestas muy interesantes en el campo de la animación japonesa. Por otro lado, el mundo editorial del manga sigue en un buen momento y han visto la luz títulos que jamás pensé que se publicarían en España. Parece que en 2022 también tendremos muchas sorpresas, ¡y yo me alegro un montón!

La entrada de hoy se la dedico a los animes. Aunque la mayoría son series de 2021, también he tenido tiempo para ver alguna de años anteriores. ¡Y no quiero olvidarme de los estrenos en nuestras salas de cine! Al igual que el año pasado, los animes no están en orden de preferencia: simplemente, son aquellos que me han hecho disfrutar, en mayor o menor medida, a lo largo de 2021. ¡Vamos allá! 😊

Las sorpresas de 2021

Comienzo con algunos animes que me resultaban llamativos, pero que terminaron sorprendiéndome bastante. Las extrañas enfermedades a las que se enfrenta el doctor Ramune en Kaybyôi ramune. Las trepidantes y coloridas competiciones de skateboard de SK8. Los misterios de la familia de las sombras y sus muñecos en Shadows house. El reencuentro de Minato con el waterpolo en Re-main. Sin embargo, hay tres de esas sorpresas que quiero destacar especialmente.

La primera es Tenchi sōzō design-bu. Empecé a ver el anime un poco por casualidad, porque el argumento parecía curioso —¿el día a día del Departamento de Diseño de Animales del cielo? Tenía que darle una oportunidad—. Acabó convirtiéndose en uno de mis favoritos de la temporada de invierno tanto por los extraños retos que debían superar los personajes —Dios nunca se lo ponía fácil con sus encargos— como por la cantidad de curiosidades que aprendía con cada capítulo.

Odd taxi es una de esas joyas escondidas que suele haber en toda temporada de anime. No hacen demasiado ruido, pero, cuando te decides a verlas, descubres que merecen muchísimo la pena. Odd taxi es muy especial por varias razones: su opening, la historia coral que desarrolla, la manera en que todas las tramas terminan por confluir… Si no le habéis dado una oportunidad a este anime, hacedlo: no os vais a arrepentir. ¡Quién iba a decirme que la vida de un taxista podría retorcerse tanto!

Termino de hablar sobre los estrenos con Blue period. Había oído hablar muy bien del manga y me apetecía mucho leerlo, pero terminó en mi lista de pendientes —demasiadas series y poco sitio en las estanterías…—. Cuando se anunció su adaptación animada, pensé que era el momento de descubrir la historia de Yatora Yaguchi. ¿La conclusión? Creo que no tardaré en comprar el manga. 😅 Es lo que pasa cuando disfruto tanto de una adaptación. Me gusta mucho cómo la serie nos permite bucear en el mundo del arte mientras acompañamos al protagonista en un viaje de descubrimiento sobre lo que quiere plasmar en sus obras, su futuro como pintor y él mismo.

Antes de pasar al siguiente apartado, me gustaría mencionar un anime que no es de 2021, pero que sí he visto este año: Your lie in April. Después de que unos amigos me lo recomendaran muy encarecidamente, decidí leer el manga, que tenía pendiente desde hacía un tiempo. Me pareció una historia preciosa, llena de sensibilidad, y, aunque en las viñetas se transmite todo a la perfección —¡es como si en ellas hubiera música!—, tenía ganas de ver cómo se había llevado a la pequeña pantalla. Creo que las dos versiones de la obra se complementan a la perfección.

Aventuras y acción a raudales

En 2021, hemos podido adentrarnos en historias llenas de acción, con personajes muy variopintos y adaptaciones de series muy queridas por el público. En este sentido, cabe destacar el regreso a la pequeña pantalla de Shaman king, manga que ya fue trasladado al anime hace unos años. Yo no había leído la historia ni había visto la serie, pero me apetecía mucho: su fama la precede. De momento, estoy disfrutando bastante de la nueva adaptación. ¿Mi personaje favorito? Anna, por supuesto.

Pero, sin duda, si hay un anime de aventuras que me ha llegado es Fena: pirate princess. Su fórmula, en la línea de las historias de aventuras más tradicionales, funciona, creo, y cuenta con un elenco de personajes memorables, el punto fuerte de la serie. ¡Me habría gustado que durara más! Además, es muy entretenido y te mantiene en vilo mientras se van resolviendo todos los misterios que envuelven a la protagonista.

No quiero dejarme tampoco Saihate no paladin. Los isekais tienen que llamarme mucho la atención para que me decida a darles una oportunidad, y este lo consiguió: ¿un chico criado por tres muertos vivientes? Parecía el tipo de historia que me gusta. En efecto, fue así: pese a que ciertos puntos no me convencen del todo, es un anime muy disfrutable. No creo que tarde en hablaros de él con más profundidad. 😉

Y qué decir de Fumetsu no anata e… Ya había leído el manga y me gusta bastante, por lo que me apetecía revivirlo en su adaptación animada. Las peripecias del ser inmortal creado por Yoshitoki Ôima y los peligros que debe afrontar me volvieron a emocionar. Y el corazón se me encogió otra vez en determinados momentos de la historia. 

Alejándome ya de las aventuras y centrándome en el Japón del presente, no puedo terminar este apartado sin mencionar uno de los animes del año por varias razones: Tokyo revengers. Takemichi, Mikey, Draken y los demás han levantado pasiones entre los espectadores españoles, y no es para menos: viajes en el tiempo, acción y más acción, un protagonista atípico en cierto modo, bandas de delincuentes juveniles. Cada capítulo me dejaba con ganas de más. ¡No puedo esperar a saber lo que pasa! Menudo final de temporada…

Historias que te sacan una sonrisa… ¡o una carcajada!

Animes tiernos, de superación, con toques de humor. Han sido varias las series que han logrado hacerme sonreír, por unas razones u otras. Taisho otome otogi banashi, por ejemplo, centrado en la historia de amor entre Yamahiko y Yuzuki. El primero es un muchacho rico que se siente un inútil por las secuelas sufridas tras un accidente; la segunda, una chica tierna e inocente a la que el padre de Yamahiko compra para que se case con él. Podrían tenerlo todo en contra para ser felices, pero, poco a poco, van superando diferentes contratiempos. La relación entre ellos se va desarrollando a fuego lento, con ternura. Y, por supuesto, también hay lugar para los pequeños momentos de humor.

Ôsama ranking es otro de esos animes que te sacan una sonrisa. Se ha convertido, por derecho propio, en uno de mis favoritos de 2021. Y es que Bojji es uno de los personajes más adorables de este año. Pero no solo eso: también es un ejemplo de perseverancia. Pese a que no puede oír y todo el mundo lo considera débil, no se rinde y se esfuerza por convertirse en un rey fuerte. Kage, su compañero sombra, también me encanta y la amistad que se forja entre ambos es muy bonita.

Tampoco puedo olvidarme de Kageki shôjo!!, uno de mis preferidos de la temporada de verano. El trabajo y el esfuerzo que hacen Ai, Sarasa y sus compañeras para convertirse en las estrellas de la compañía femenina de teatro Kouka consiguieron engancharme. Además, en el anime se tratan temas muy presentes hoy en día, como el acoso o los trastornos alimenticios, lo que le da profundidad a la serie. Por cierto, adoro a Sarasa: su inocencia, su capacidad para luchar contra las adversidades, su carácter tan particular… y todo lo que se nos va revelando sobre ella a medida que avanza el anime y que la hacen un personaje redondo, con muchos matices.

Si lo que queréis, sin embargo, es reíros a la vez que disfrutáis de una obra llena de sensibilidad, entonces Komi-san no puede comunicarse es una buenísima opción. A una historia de superación que, como las otras dos series que he mencionado, te saca una sonrisa, se suman incontables momentos de humor que funcionan a la perfección en el argumento. Decidí que iba a verla por el primer capítulo, que me parece magistral, y me quedé tanto por la propia Komi —un personaje que despierta mucha ternura— como por Tadano y el resto de sus compañeros, a cuál más peculiar. Los jueves por la noche se convirtieron en uno de mis momentos favoritos de la semana: llegar a casa después de un día intenso, cenar y acompañar a Komi en sus intentos de hacer nuevos amigos para ganarle el pulso a su ansiedad social. También me he quedado con ganas de leer el manga.

Series llenas de matices

Ahora voy a hablaros de varios animes que destacan por sus singulares propuestas o por su apartado artístico. Y es que este también han sido un año en el que algunos estudios de animación se han arriesgado con historias atrevidas, profundas, desconcertantes. Empiezo con Wonder egg priority, uno de los animes más interesantes de la temporada de invierno, tanto por lo visual —el colorido de las escenas, una buena animación, un mundo original y cuidado— como por los temas que trata. El suicidio, el trauma, los problemas familiares, los miedos… Cada una de las protagonistas tiene sus propias heridas, un motivo para luchar y un deseo para el futuro.

Sonny boy, por su parte, se convirtió en uno de los animes más originales de la temporada de verano. Puede que no sea para todo el mundo y que cueste entrar en la historia, pero eso solo lo hace aún más fascinante. Incluso cuando uno no logra quedarse con todos los detalles o necesita tiempo para encajar las piezas del puzle se siente atraído por la historia de esos estudiantes que se han quedado atrapados en una dimensión paralela.

Termino con Heike monogatari, una joya producida por Science Saru que tiene sus raíces en la obra clásica japonesa del mismo nombre. Es un anime complejo por la cantidad de personajes que desfilan por él, pero merece mucho la pena: las relaciones que se establecen entre ellos y las intrigas en el seno del poder conforman un argumento interesante, que deja con ganas de más. Por no hablar de la animación, tan especial, como es costumbre en Science Saru.

El anime invade las salas de cine

A causa de la pandemia, mis visitas al cine se han reducido bastante, entre unas cosas y otras. Pero este año se estrenaban varias películas de anime que me apetecía mucho ver, así que no tenía excusa. Para empezar, Digimon adventure: last evolution kizuna. Los niños elegidos de siempre, con sus compañeros de siempre, en una nueva aventura que ponía el broche final a esa serie que tan importante fue para mí durante la infancia. No os miento si os digo que el día que fui a verla la gran mayoría de los espectadores eran personas que, como yo, querían ver a los monstruos digitales de su niñez una vez más. Y todos salimos emocionados. Por cierto, le dediqué una entrada hace unos meses.

¿Qué decir de Guardianes de la noche: tren infinito? Me alegró mucho que se anunciara su estreno en nuestras salas: Kimetsu no yaiba me encanta y ver la magnífica adaptación de Ufotable en pantalla grande prometía ser toda una experiencia. Fui con mi hermana y, aunque yo ya sabía lo que ocurría, dio igual: viví el arco de Rengoku como si fuera la primera vez.

El último título que quiero mencionar es Josee, el tigre y los peces. Me apetecía un montón verla después de todo lo que había leído al respecto: el argumento me llamaba la atención y las críticas eran bastante buenas en general. Pues bien, os confirmo que me pareció una buena película, con una de esas historias que te llegan al corazón y te hacen salir del cine con la sensación de que ha merecido la pena ir. Si no la habéis visto, os la recomiendo.

Reencontrarnos con personajes e historias: nuevas temporadas

Una nueva temporada siempre está bien, ¿verdad? Este año, he podido disfrutar de continuaciones de algunos de mis animes favoritos y, en este sentido, ha sido un buen año. Regresar a la escuela Cherryton con Legoshi y los demás. Luchar por la ciencia junto a Senku y sus amigos. Acompañar a Deku en su camino para convertirse en superhéroe. Seguir los juegos de ingenio entre Moriarty y Sherlock Holmes. Explorar el cuerpo humano en compañía de un glóbulo rojo un tanto torpe y un glóbulo blanco dispuesto a todo por defender su hogar. Cerrar heridas y mirar hacia el futuro con Toru y la familia Soma. Evitar, de nuevo, el peor destino posible para Catarina Claes. Vivir aventuras con las princesas mitad demonio. Y, por supuesto, defender a la gente de los demonios en compañía de Tanjirô, Zenitsu, Inosuke y el pilar del sonido —como no podía ser de otra forma, me está encantado el nuevo arco de la serie—.

Pero no solo ha habido nuevas temporadas. También han regresado, de una forma u otra, franquicias y personajes que me encantan. Aquí quiero destacar Bungou stray dogs wan!, en el que Atsushi, Dazai, Akutagawa y los demás vuelven para hacernos pasar un buen rato mostrándonos un día a día lleno de momentos cómicos. A falta de una nueva temporada del anime original —¡espero que no tarden mucho en estrenar la cuarta!—, está bastante bien. En ese sentido, soy una persona muy sencilla: veo algo de Bungou stray dogs y me gusta.

Por otro lado, en lo que respecta a Cells at work!, además de su nueva temporada hemos podido disfrutar de la adaptación de uno de sus spin-off: Cells at work! BLACK. Me gusta mucho la serie original y también me ha encantado esta, con un toque bastante más oscuro… La premisa del anime es la misma —seguir las peripecias de las células para mostrarnos cómo funciona el cuerpo humano, solo que Cells at work! BLACK transcurre en el interior de una persona que no se cuida. Como podéis imaginaros, las consecuencias son nefastas.

 

Con esto termino la entrada de hoy. 😊 Me ha quedado más larga de lo que pensaba en un principio, pero había muchos animes que quería comentar. 😅 ¿Cuáles han sido vuestros favoritos de 2021? Por mi parte, os espero mañana con el repaso de los mangas de este año. ¡Hasta entonces! 🤗