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domingo, 2 de octubre de 2022

Reseña: Si te pudiera decir «gracias»

Son muchas las situaciones complicadas a las que tenemos que enfrentarnos a lo largo de la vida, y una de las más difíciles es la enfermedad, nuestra o de alguien cercano. Este es precisamente el punto de partida de Si te pudiera decir «gracias», un tomo único publicado por Ponent Mon hace un par de años cuya autora, Yukari Takinami, nos habla sobre el cáncer y las consecuencias tan devastadoras que tiene tanto para el enfermo como para sus seres queridos. Llevaba un tiempo con ganas de leerlo: de entrada, me resultó llamativa la sencillez de su dibujo, también el título, pero, cuando descubrí de qué trataba, me decidí a darle una oportunidad. Quería ver la perspectiva desde la que la autora enfocaba su historia, cómo hablaba de la enfermedad y de las relaciones familiares en un trasfondo tan complicado. Lo que me encontré fue una historia tremendamente sincera y muy emotiva, una lectura que te deja con el corazón encogido pero que merece mucho la pena por la forma en que Yukari Takinami plasma sus vivencias en el papel. Hoy quiero hablaros de ella en el blog. 😊

Noticias que lo cambian todo

© Yukari Takinami, 2018

Una mañana, la mangaka Yukari Takinami recibe una llamada de teléfono que cambiará su vida para siempre: su hermana mayor le comunica que a su madre le han diagnosticado un cáncer de páncreas. Entre la incredulidad y los nervios, se pone a buscar información en internet, se acuerda de casos de personas famosas que han padecido esta enfermedad, lee infinidad de blogs sobre gente cuyos familiares han pasado por la misma situación… Le cuesta asumir algo tan demoledor, y más cuando hace nueve años perdió a su padre por una apoplejía que lo dejó ingresado en el hospital hasta que falleció. Los recuerdos de esa época se unen a los sentimientos que le genera la relación con su madre: los últimos años se los han pasado entre discusión y discusión, y el cáncer ha aparecido justo en el momento en el que las cosas habían empezado a mejorar.

Si te pudiera decir «gracias» es una historia sobre el duro proceso por el que tienen que pasar tanto los enfermos como sus familias, viviendo siempre el día a día, sin saber qué sucederá mañana. En ese camino tan difícil, hay muchos momentos de tristeza y preocupación, pero Yukari Takinami nos muestra también los pequeños instantes felices que, pese a todo, la vida les concede. Su relato es agridulce.

El duro proceso de la enfermedad

© Yukari Takinami, 2018

En Si te pudiera decir «gracias», Takinami refleja a la perfección los distintos sentimientos por los que pasan tanto ella como su familia durante la enfermedad de su madre: la desesperación y la impotencia cuando no se sabe qué hacer; el agotamiento después de las noches en el hospital y durante los cuidados; la preocupación cuando el proceso avanza y nuestro ser querido sufre algo inesperado; la impotencia al saber que, se haga lo que se haga, hay un final inevitable, entre otros. Muchos de ellos son contradictorios, duros y difíciles de asumir. Sin embargo, la autora no los silencia, por incómodos que resulten. 

© Yukari Takinami, 2018

Pero, además, este manga se centra en las relaciones familiares y en cómo la autora intenta recuperar el vínculo que la unía a su madre y que, con el paso de los años, había quedado un poco maltrecho. En este sentido, ambas no solo comparten momentos difíciles: hay escenas que resultan tiernas precisamente por los esfuerzos que hace para arreglar las cosas, aunque no siempre sea fácil. A lo largo de los dieciocho capítulos, compuestos en general por breves episodios autoconclusivos —con más continuidad hacia el final del volumen—, vemos cómo van dando pequeños pasos a medida que avanza la enfermedad. Esos avances y las emociones que traen consigo conectan con el lector. Resulta sencillo empatizar con los personajes, no solo por lo que acabo de comentar, sino también por sus imperfecciones, por sus momentos de debilidad, por los «errores» que cometen o creen cometer.

Otro aspecto destacable del manga es que la autora adereza su historia con un poco de humor. Sus vivencias nos dejan muchas veces con el corazón en un puño por la situación que su familia atraviesa, pero de vez en cuando nos saca una sonrisa. Y es que la madre de Takinami tiene carácter, no siempre es fácil lidiar con ella. Sus peticiones, los roces con sus hijas, algunos recuerdos de cuando la mujer estaba bien… se nos muestran a través de este filtro, por lo que se realza ese carácter agridulce que la mangaka le confiere a su obra.

Retratar lo que la enfermedad trae consigo: el dibujo de Yukari Takinami

Para contar su historia, Yukari Takinami se sirve de un dibujo sencillo, caricaturesco en ocasiones —en la línea de otros autores que también dibujan manga biográfico— que en mi opinión funciona muy bien con el tono que utiliza para contar su experiencia. Precisamente esa sencillez en el trazo y las expresiones exageradas le permiten transmitir a la perfección las muchas emociones por las que pasan tanto ella como su familia durante la enfermedad de su madre. 


Con esto termino la entrada de hoy. 😊 Espero que os animéis a leer Si te pudiera decir «gracias» en caso de que no lo hayáis hecho; es una lectura muy interesante. Dicho esto, os espero dentro de unos días con una nueva entrada. ¡Hasta entonces! 🤗


viernes, 15 de julio de 2022

Manga y mundo clásico: los enigmas del cielo

Son muchas las formas que tienen los mangakas de reflejar la cultura grecolatina en sus viñetas, como sabréis si lleváis un tiempo en el blog, pero una de las que más me llama la atención es cómo se adaptan los textos clásicos, cómo los autores los toman, los reinterpretan y los hacen suyos. Esto es lo que sucede en Plinivs, de Mari Yamazaki y Tori Miki, un título muy especial en el que ambos nos hablan sobre la figura de Plinio el Viejo, célebre por su obra enciclopédica Historia natural: imaginan su personalidad, su vida —son muy pocos los datos que tenemos sobre él—, y nos la cuentan, combinándola con ciertos elementos de la cultura japonesa y utilizando como inspiración para el autor grecolatino a algunos personajes del país del sol naciente con los que podría tener cosas en común. El año pasado os hablé por primera vez de este manga, publicado en España por Ponent Mon, y me apetecía regresar a él para seguir indagando en el trabajo de Yamazaki y Miki y en cómo integran pasajes de la obra de Plinio en sus viñetas. 🤗

En la entrada de hoy, voy a centrarme en el libro II, algunos de cuyos pasajes sirven como base a los autores para escribir y dibujar el segundo capítulo de su manga, en el que Plinio el Viejo conoce a su futuro asistente, Eukles, uno de los personajes principales de la historia. Como siempre, os advierto que voy a hablar de él en profundidad, así que, si no habéis leído Plinivs y tenéis intención, podéis volver al blog cuando lo hayáis hecho. Sin más dilación, ¡empezamos! 😊

Los fascinantes misterios del cielo

Como os comentaba en la anterior entrada sobre Plinivs —que podéis leer aquí—, la Historia natural, única obra conservada de Plinio el Viejo, es un compendio del saber de su época, de la visión del mundo que se tenía en aquellos tiempos, y el propio autor deseaba que resultase útil a quien se acercase a ella. Así, en sus páginas se tratan temas muy diversos pertenecientes a infinidad de disciplinas científicas.

En concreto, el libro II se dedica a cuestiones relacionadas con la astronomía y la meteorología, desde la forma, el movimiento y los elementos del mundo hasta los astros, sus fases, el cielo y los diferentes fenómenos atmosféricos que se aprecian: la nieve, las tormentas, el granizo… Plinio el Viejo los va desarrollando de forma gradual, mezclando los conocimientos más estrictamente «científicos» con anécdotas e historias. De la cantidad de cuestiones que aborda, voy a fijarme en los pasajes que les dedica a los rayos, ya que son los más importantes para el segundo capítulo de Plinivs, en el que Plinio, sus acompañantes y Eukles se ven sorprendidos por una tormenta que da pie a una conversación.

En la Historia natural, se habla sobre las siguientes cuestiones: dónde caen los rayos, cómo se clasifican y qué características tienen, qué dicen las diferentes culturas sobre ellos, qué relación tienen con determinadas ceremonias e invocaciones, qué leyes los rigen y sobre qué objetos nunca caen. Como veis, son unas cuantas cosas y, por supuesto, no todas se emplean en el manga, así que voy a hacer un recorrido únicamente por los fragmentos que después se trasladan a las viñetas y, de esa manera, ver cómo se insertan en su narrativa y con qué efectos.

Antes de empezar, os pongo en contexto sobre la situación en la que se encuentran los personajes de Plinivs para ir relacionándola con el texto original. Eukles, que vive en la Magna Grecia, acaba de perder su casa y sus bienes debido a una erupción del volcán Etna. Lo único que le queda es una tablilla de cera que perteneció a su padre, muerto antes del desastre. Así, Eukles se plantea marcharse en busca de una nueva vida. Sin embargo, mientras reflexiona sobre su futuro, llega un extraño hombre que entabla una conversación con él: se trata de Plinio, a quien se le ha encargado la tarea de informar a Roma sobre la erupción y sus consecuencias. De repente, los sorprende una tormenta y es entonces cuando Plinio le pide a Eukles que le preste su tablilla: hay cosas que le gustaría dejar anotadas para recordarlas en el futuro. El muchacho se resiste al principio, pero, cuando cae un rayo y el sabio empieza a contarle datos sobre ellos, se percata de lo mucho que le gustaría aprender a su lado. Aunque la conversación se interrumpe a causa de los soldados que escoltan a Plinio, el joven insiste en que le cuente más y le hace preguntas que el sabio responde con mucho gusto.

© Mari Yamazaki, Tori Miki 2014
Dicho esto, empecemos ya con la Historia natural. Lo primero que Plinio nos cuenta, un poco antes del pasaje específico sobre los rayos, es por qué se producen. Por otra parte, intenta explicar cómo se vincula este fenómeno con la mitología y, en concreto, con el dios Júpiter, el Zeus de los romanos, que, como sabréis, tenía los rayos como atributo principal. Así lo expone:

 

Latet plerosque magna caeli adsectatione compertum principibus doctrinae viris, superiorum trium siderum ignes esse qui decidui ad terras fulminum nomen habeant, sed maxime iovis medio loco siti, fortassis quoniam contagium nimii umoris ex superiore circulo atque ardoris ex subiecto per hunc modum egerat, ideoque dictum iovem fulmina iaculari. Ergo ut e flagrante ligno carbo cum crepitu, sic a sidere caelestis ignis exspuitur praescita secum adferens, ne abdicata quidem sui parte in divinis cessante operibus. Idque maxime turbato fit aere, quia collectus umor abundantiam stimulat aut quia turbatur quodam ceu gravidi sideris partu.

 

(Plin. HN. II, 28)

 

 

Muchos no advierten lo que se ha descubierto a partir de una gran observación del cielo por parte de los principales hombres de la ciencia: que los fuegos de los tres astros superiores son los que, tras caer a la tierra, tienen el nombre de rayos, y sobre todo los de Júpiter, ubicado en el lugar del centro, quizá porque de este modo expulsa la contaminación de la humedad excesiva que obtuvo del círculo superior y el ardor del inferior. Por esto se dice que Júpiter lanza rayos. Así pues, como el carbón se suelta de la madera en llamas con un crujido, así del astro es escupido el fuego celestial que lleva consigo los augurios, sin que la parte exhalada cese siquiera en sus labores divinas. Esto se produce con una atmósfera muy turbada porque la humedad acumulada estimula una sobrecarga o porque se perturba de alguna forma como en el parto de un astro preñado.

 

Un poco más adelante, nos habla de lo que pensaban otras culturas sobre los rayos y con qué dioses los vinculaban. Por supuesto, tampoco deja a un lado lo que creían los propios romanos:

 

Tuscorum litterae novem deos emittere fulmina existimant, eaque esse undecim generum; Iovem enim trina iaculari. romani duo tantum ex iis servavere, diurna attribuentes Iovi, nocturna Summano, rariora sane eadem de causa frigidioris caeli.

 

(Plin. HN. II, 57)

 

 

Los escritos de los etruscos estiman que nueve dioses arrojan rayos y que estos son de once tipos; de hecho, Júpiter los lanza de tres. Los romanos conservaron solo dos de ellos, atribuyendo los diurnos a Júpiter y los nocturnos a Sumano, sin duda estos más raros a causa de que el cielo es más frío.

El Júpiter de Esmirna

Por cierto, ese Sumano al que menciona debía de ser una divinidad etrusca en su origen que después tuvo su culto en Roma y se asoció con Júpiter.

En Plinivs, esta información se nos da en dos instantes diferentes. Al principio de la tormenta, cuando cae un rayo que hace arder un árbol, Plinio explica cómo se produce este fenómeno y menciona las condiciones que deben darse para ello, solo que sus acompañantes no dejan de interrumpirlo para meterle prisa y marcharse de allí antes de que haya problemas. Esas distracciones hacen que el sabio introduzca en su discurso una serie de datos relacionados con otros temas. Retoma la explicación sobre cómo se generan los rayos cuando Eukles, admirado por sus conocimientos, le pregunta al respecto para ampliar información y le habla de sus propias creencias: a él, de ascendencia griega, le explicaron que era Zeus el que lanzaba los rayos, pero Plinio lo desmiente utilizando este pasaje de la Historia natural. Habla sobre los tres planetas, sobre el principal, Júpiter, y sobre cómo la explicación racional se fue mezclando con la mitología.

Si continuamos buceando en los pasajes del libro II, lo siguiente a lo que se refiere Plinio es a cuándo se producen las tormentas, en qué momento son más o menos habituales. Y dice:

 

Hieme et aestate rara fulmina contrariis de causis, quoniam hieme densatus aer nubium crassiore corio spissatur, omnisque terrarum exhalatio rigens ac gelida quicquid accipit ignei vaporis exstinguit.

 

(Plin. HN. II, 55)

 

 

En invierno y en verano, los rayos son raros por razones opuestas, puesto que en invierno el aire se hace más denso a causa de una capa de nubes más gruesa y todo el vaho de la tierra, helado y gélido, extingue cualquier vapor ígneo que contengan.

© Mari Yamazaki,
Tori Miki 2014

Eso sí, después explica que en primavera y otoño la situación es totalmente distinta, ya que las tormentas se vuelven más habituales. Asimismo, Plinio habla sobre algunas regiones de Italia que, debido a su clima, sufren este fenómeno atmosférico con más frecuencia. En el manga, el personaje de Yamazaki y Miki hace comentarios sobre los rayos, el clima y el frío justo cuando le ofrece una primera explicación sobre estas cuestiones a Eukles, que mira asombrado cómo el fuego causado por el rayo consume uno de los árboles que quedaban en pie.

A continuación, en la Historia natural se clasifican los rayos y se nos indica por qué se caracteriza cada uno:

 

Fulminum ipsorum plura genera traduntur. Quae sicca veniunt, non adurunt, sed dissipant; quae umida, non urunt, sed infuscant. Tertium est quod clarum vocant, mirificae maxime naturae, quo dolia exhauriuntur intactis operimentis nulloque alio vestigio relicto, aurum et aes et argentum liquatur intus, sacculis ipsis nullo modo ambustis ac ne confuso quidem signo cerae.

 

(Plin. HN. II, 56)

 

 

Está escrito que hay muchos tipos de rayos. Los que vienen secos no queman, pero destruyen; los húmedos no queman, pero ennegrecen. El tercero es al que llaman «claro», de naturaleza especialmente maravillosa. Por este se vacían los toneles, quedando intactas las tapaderas y no dejando ningún otro resto. El oro, el cobre y la plata se funden dentro de los saquitos sin que estos se quemen y ni siquiera se estropee el sello de cera.

El Plinio de Yamazaki y Miki se refiere a esta clasificación en la segunda parte de su exposición, cuando Eukles le da a entender que quiere saber más. Incluso hace referencia a lo que el Plinio original dice sobre los toneles que se quedan vacíos. ¡Es como si el personaje estuviera recitando el pasaje de la obra original! Justo en este momento, Eukles le pide al sabio que le permita apuntar lo que está diciendo porque le parece muy interesante, ya hacia el final del capítulo.

El último pasaje al que me voy a referir tiene que ver con algo un poco más escabroso: a qué tipos de seres vivos puede matar un rayo. Sobre este asunto, Plinio recoge lo siguiente:

 

Unum animal, hominem, non semper exstinguit, cetera ilico, hunc videlicet natura tribuente honorem, cum tot beluae viribus praestent. […] Nullum animal nisi exanimatum fulmine accenditur.

 

(Plin. HN. II, 60)

 

 

A un único ser vivo, el hombre, no siempre lo matan —a los demás al punto—, como concediéndole la naturaleza un honor cuando tantos animales lo aventajan en fuerza. […] Ningún ser vivo arde a no ser que haya muerto por un rayo.

© Mari Yamazaki, Tori Miki 2014

¿En qué momento de Plinivs se introduce este fragmento? Justo cuando la primera explicación del naturalista es interrumpida por sus acompañantes, que, aterrados, quieren largarse del lugar donde se encuentran por si acaso, no vaya a caerles un rayo encima. Plinio les da esta información para tranquilizarlos —y que, de esa forma, le permitan quedarse un poco más para observar el fenómeno y saciar sus ansias de conocimiento—. Además, corrobora su explicación con una breve anécdota que, en la Historia natural, cierra el pasaje sobre los tipos de rayos, que ya hemos visto:

 

Marcia, […] princeps romanorum, icta gravida partu exanimato ipsa citra ullum aliud incommodum vixit.

 

(Plin. HN. II, 56)

 

 

Marcia, una noble romana, tras ser golpeada por un rayo cuando estaba embarazada, aunque su hijo murió, vivió sin ningún otro daño.

 

Por supuesto, Plinio el Viejo cuenta otras muchas cosas. Si sentís curiosidad, os animo a que leáis, al menos, ciertos pasajes de su obra. ¡Algunos son muy curiosos!

El conocimiento que une

© Mari Yamazaki, Tori Miki 2014

Ahora bien, Mari Yamazaki y Tori Miki no solo introducen estos pasajes de la Historia natural en su manga para dar a conocer la figura de Plinio y su obra —que también—, sino que les conceden una función dentro de la narrativa del capítulo 2. Al fin y al cabo, este es importante para los protagonistas, ya que Plinio y Eukles se conocen: constituye el principio del vínculo que los va a unir en el futuro y que se irá estrechando con el tiempo.

La base de esa relación es, precisamente, el conocimiento, lo que Plinio sabe y lo que Eukles ignora, lo que les parece interesante a ambos. El muchacho de la Magna Grecia se ve frente a un fenómeno, el rayo, que le resulta sorprendente y, de alguna forma, prodigioso porque, según él mismo dice, las historias que le habían contado lo relacionaban con la divinidad. Las palabras de Plinio despiertan en él un sentido de la maravilla diferente: encuentra una explicación más racional y su curiosidad se aviva. Así, mediante dicho conocimiento, la distancia que había entre ambos al principio —Plinio lo pilla por sorpresa, Eukles se muestra reticente a hablar con él y a prestarle la tablilla de cera, único recuerdo de su padre— se reduce drásticamente.

© Mari Yamazaki, Tori Miki 2014

A este objetivo obedece también el orden en el que se utilizan los pasajes de la Historia natural. Como acabamos de ver, Mari Yamazaki y Tori Miki los trasladan a viñetas de una manera desordenada con respecto al texto clásico, lo que también hace la escena mucho más dinámica y espontánea. Cuando el rayo cae, la reacción natural de Plinio, como entusiasta de la naturaleza y del saber, es explicar lo que conoce sobre el fenómeno, también porque lo está viendo y puede comprobar la información de primera mano. De esa forma, suscita el interés de Eukles. No obstante, también es lógico el comportamiento de los soldados que lo acompañan, asustados ante la magnitud de la tormenta, de ahí que Plinio se interrumpa y recurra a algunos datos que le puedan servir para calmar los ánimos. ¿Y qué mejor que una historia, la de Marcia, para cerrar su discurso? Una vez que lo ha conseguido, se puede retomar el hilo inicial de la conversación y ahora es Eukles el que empieza, mostrando su necesidad de saber y derribando esas reticencias que sentía al principio. Él, que antes se había alejado de Plinio, ahora se acerca al sabio. La culminación se produce cuando el propio muchacho se ofrece a anotar las observaciones del naturalista.

De esta forma, Mari Yamazaki y Tori Miki adaptan al manga una obra complicada de trasladar a viñetas, generando curiosidad en el lector e integrándola plenamente en la historia que quieren contar y en las relaciones que establecen sus personajes entre sí. Además, tanto Plinio como Eukles quedan caracterizados mediante sus palabras y sus reacciones, lo que nos permite conocerlos un poco mejor.

 

Con esto, termino la entrada de hoy. 😊 ¡Espero que os haya gustado! En el futuro, volveré a Plinivs; aún quedan cosas que decir sobre la forma en que Mari Yamazaki y Tori Miki utilizan la Historia natural. Por mi parte, os espero dentro de unos días con una nueva reseña. ¡Hasta entonces! Y espero que no estéis llevando muy mal la ola de calor.

 

Bibliografía

Como siempre, os dejo aquí un listado de referencias que me han servido para escribir la entrada, para que las consultéis por si sentís interés. 😊 Para ver la fuente de las fotografías, podéis clicar en ellas.  

Bellisime, Marion (2017b). «Manga Romae (3/3): Pline», en Actualités des études anciennes, ISSN: 2492.864X. En línea. disponible en: <https://reainfo.hypotheses.org/7698>.

Buchet, Elisabeth (2019). «Entre Rome et Japon: l’histoire romaine en manga», en Bièvre-Perrin, Fabien (ed.), Antiquipop | L'Antiquité dans la culture populaire contemporaine, ISSN 2553-4114. En línea. Disponible en: <https://antiquipop.hypotheses.org/6696>.

Fontán, Antonio, Moure Casas, Ana María et al. (eds. y trads.) (1995). Plinio el Viejo. Historia Natural. Libros I-II, Madrid: Gredos.


martes, 25 de enero de 2022

Reseña: Helter skelter

Llevaba mucho tiempo queriendo leer Helter skelter. Conocía la obra de Kyoko Okazaki y, aunque todavía no había tenido la oportunidad de adentrarme en ella, me llamaba mucho la atención. Me daba la impresión de que se trataba de una de esas autoras que dejan huella tanto por los temas que plasman en sus viñetas como por su particular estilo de dibujo, y no me equivocaba. Lo confirmé estas Navidades, cuando mi mejor amigo me regaló por fin este manga que Okazaki dedica al mundo de la fama y las celebridades. Supe entonces que se merecía un hueco en Afrodita L, y creo que es una buena manera de comenzar las reseñas de 2022. 😊 ¡Vamos allá!

Convertirse en una estrella

Anuncios. Programas. Series de televisión. Entrevistas. Ririko está en boca de todo el mundo, y no es para menos: su fascinante belleza la ha conducido a lo más alto. En poco tiempo se ha convertido en una verdadera estrella y en el espejo en el que se miran otras mujeres, que desean su cuerpo esbelto, su mirada y su sonrisa, el encanto con el que hechiza a la gente. Su vida es la envidia de muchas. Lo que no saben es que detrás de esa perfección aparente se esconden oscuros secretos que nadie desearía para sí.

Porque la hermosura de Ririko no es natural: para conseguirla, la joven se ha sometido a operaciones estéticas muy agresivas que, poco a poco, van dejando secuelas en su cuerpo y su mente. El miedo a volver a la nada de la que salió, a convertirse definitivamente en olvido, lleva a Ririko a comportarse de manera caprichosa, a destrozar la vida de quienes tiene a su alrededor y a confiar, una y otra vez, en una cirugía que no va a salvarla. ¿Hasta cuándo podrá aguantar su máscara? ¿Se darán cuenta los demás de que Ririko es una farsa?

© Kyoko Okazaki 2003
Helter skelter pone sobre la mesa muchas cuestiones que aún están de plena actualidad y nos traslada al mundo que hay tras las bambalinas de la fama, ese que casi nadie ve aunque se pueda intuir. Ryoko Okazaki juega con el lado oscuro del estrellato y lo retuerce para ofrecernos un manga desgarrador, duro, de esos que nos remueven por dentro y nos obligan a reflexionar.

El precio de la fama

© Kyoko Okazaki 2003

La vida de Ririko no es un camino de rosas. Su cuerpo no es suyo, y no solo porque lo hayan modificado una y mil veces en el quirófano: todo el mundo opina sobre él, algunos creen poseerlo —o ser merecedores de poseerlo—, otros lo admiran y lo consideran un ideal al que aspirar, otros lo ven como una máquina de hacer dinero. Al final, la modelo, actriz y cantante se convierte en un objeto y nadie ve lo que hay detrás: una persona que se ha dejado consumir por esa sociedad que le exige la perfección y un inmenso sacrificio a cambio de la luz de los focos.

Kyoko Okazaki refleja estas ideas con gran acierto a través de su protagonista, tan llena de matices. Puede que Ririko deje de ser humana bajo la mirada de los espectadores, pero lo es, y mucho. Su carácter cruel, sus caprichos, su encanto envenenado… Todo ello se combina con momentos más íntimos, en los que la vemos consumida por el miedo, poniendo un parche a sus problemas con decenas de pastillas o encontrándose con un pasado que cree odiar, aunque en él esté parte de su salvación. Ririko nos produce rechazo y lástima porque es víctima y verdugo a la vez: su jefa, sus admiradores y las muchas personas que se han cruzado en su camino la han moldeado hasta convertirla en lo que es, una mujer rota, llena de inseguridades y envidia, pero ella, por su parte, continúa el ciclo y no logra romper con él.

© Kyoko Okazaki 2003

También están bien construidos los personajes secundarios. La ayudante de Ririko y su novio, su maquilladora, su jefa, su hermana pequeña… Vemos cómo cada uno se deja arrastrar por la espiral de la fama o de lo que la sociedad espera de ellos. Cada uno tiene su propio camino en función de sus circunstancias personales, pero lo que está claro es que Okazaki consigue transmitirnos perfectamente su proceso de degradación, más o menos acusado dependiendo del personaje. Algunos solo quieren imitar a Ririko, otros se dejan seducir por sus encantos hasta sobrepasar ciertos límites que antes les habrían repugnado. Acompañarlos en su viaje es estremecedor, igual que lo es ver lo que le sucede a la protagonista.

© Kyoko Okazaki 2003

Kyoko Okazaki consigue mantener nuestro interés a lo largo de toda la lectura también por la manera en que entreteje los diferentes hilos del argumento. Aunque la vida de Ririko es el centro del manga, hay una subtrama policíaca que se intercala con ella y que pretende mostrarnos otra de las sombras de la fama: los escándalos y lo que uno está dispuesto a callar con tal de llegar a lo más alto. Así, Helter skelter nos hace asomarnos a un lado muy oscuro de nuestra realidad, cuyos contrastes acentúa la autora para mostrarnos lo peligroso que es dejarnos influir por las imágenes perfectas que nos transmiten los medios de comunicación, lo poco amable que el estrellato es en muchas ocasiones, la presión a la que ciertos personajes públicos están sometidos y el inmenso poder que tiene el dinero, entre otras cosas. Y lo hace de tal forma que, cuando cerramos el tomo, la historia de Ririko se queda con nosotros.

Lo que se esconde tras los focos: el dibujo de Kyoko Okazaki

Como apuntaba al principio, Helter skelter destaca también en el apartado gráfico. Kyoko Okazaki tiene un estilo muy reconocible, sencillo en apariencia, basado en el uso de líneas sueltas y finas. Con ellas demuestra que no siempre se necesita un dibujo extremadamente detallado para transmitir sensaciones y conferir expresividad a los personajes. Unos cuantos trazos le bastan para mostrarnos la verdadera personalidad de Ririko, sus altibajos emocionales, sus miedos. Y, por supuesto, lo mismo sucede en el caso de quienes la rodean: su maquilladora, su asistente, su jefa… Las viñetas de Okazaki están llenas de humanidad y sentimiento.

© Kyoko Okazaki 2003

Además de eso, me gusta que, de vez en cuando, Okazaki se muestre como una narradora sutil. En ocasiones, utiliza dibujos simbólicos para reflejar determinados aspectos de la trama. Otras nos oculta lo que sucede o nos lo enseña parcialmente. Estos recursos funcionan a la perfección en el manga y sirven para reforzar las sensaciones que transmite: al fin y al cabo, Ririko y muchos de los personajes secundarios también se esconden de una u otra forma. Debajo de lo que se ve hay mucho más de lo que imaginamos.

 

Con esto termino la reseña de hoy. 😊 Espero que os haya gustado y que le deis una oportunidad a Helter skelter: merece mucho la pena. Antes de rematar la entrada, me gustaría contaros una última cosa: los chicos de Estantería Otaku me han nominado en los premios que organizan con motivo de su tercer aniversario dentro de la categoría de mejor web o blog dedicado a la difusión de manga, anime, videojuegos y cultura japonesa. ¡No podría estar más feliz! 🤗 Tanto por la nominación como por los compañeros con quienes la comparto. Podéis leer más información sobre los premios y consultar todas las categorías aquí.

¡Ahora ya sí, termino por hoy! Si todo va bien, os espero la semana que viene con una nueva entrada sobre manga y mundo clásico. ¡Hasta entonces! Y, como siempre, muchas gracias por leer. 😊



jueves, 28 de octubre de 2021

Manga y mundo clásico: lo que aguarda en las profundidades

Mari Yamazaki es ya una autora habitual en Afrodita L, ¡y con razón! Como sabéis, muchas de sus obras tienen sus raíces en la Antigüedad clásica. Os he hablado en un par de ocasiones sobre Thermae Romae, su papel como enlace entre la Roma del pasado y el Japón del presente y la forma en que Yamazaki adapta la literatura grecolatina para insertarla en la vida de sus personajes. En la entrada de hoy, sin embargo, voy a centrarme en otro de sus títulos: Plinivs, que dibuja en colaboración con Tori Miki. Los tres primeros volúmenes nos han llegado a España de la mano de Ponent Mon.

Plinivs trata sobre la figura de Plinio el Viejo, autor de la Historia natural, una importantísima obra enciclopédica. A través de sus viñetas, Mari Yamazaki y Tori Miki se atreven a reimaginar la vida cotidiana de este personaje y nos hacen adentrarnos de lleno en la Roma de Nerón, mostrándonos el día a día de la gente más humilde, las intrigas de palacio… Pero no solo eso: también aderezan su historia con ciertos pasajes de la Historia natural. En la entrada de hoy quiero hablaros sobre el capítulo cuatro del manga y cómo se integra en él el libro ix de la obra original . 😊 Voy a hablar sobre él en detalle, así que, si no habéis leído Plinivs y tenéis intención de hacerlo, podéis volver al artículo más tarde. 🤗

La Historia natural: una enciclopedia del mundo antiguo

Edición de la Historia natural
(siglo XVII)

Antes de nada, para poneros en antecedentes, me gustaría hacer una breve introducción sobre Plinio el Viejo, calificado por otros autores grecolatinos como el hombre más sabio de su tiempo, y sobre su Historia natural. Realmente, poco se sabe con certeza de esta figura más allá de cuándo y dónde nació, cuándo murió y que fue un hombre muy activo, tanto por su carrera política como por su labor de hombre de letras. Contamos con muy pocos testimonios, por lo que hay varios aspectos de su vida en los que los estudiosos discrepan. Mari Yamazaki, de hecho, afirma que esta indefinición le dio mucha libertad a la hora de imaginarse a Plinio y plasmarlo en su manga. Lo que sí sabemos, entre otras cosas, es que perteneció al orden ecuestre —que participaba en política y en la gestión del imperio—, cumplió con su servicio militar, ejerció como funcionario, administrador y almirante y fue autor de obras de diversa índole: escritos sobre técnica militar, biografías, textos históricos, tratados de retórica y gramática… y, por supuesto, su Historia natural, la única que hoy conservamos.

Esta obra consta de treinta y siete libros, nada menos, y por eso es tan importante: por muchos errores que se le hayan achacado a posteriori, Plinio recogió información valiosísima sobre la visión del mundo que se tenía en su época, además de anécdotas y noticias. Pretendía escribir un texto en el que tuviera cabida todo aquello que perteneciese a la cultura enciclopédica de acuerdo con los griegos. Además, buscaba que fuera de utilidad para todo el mundo. Así lo expresa él mismo en el prefacio de la Historia natural. Para escribirla, utilizó numerosas fuentes, que cita a lo largo de la obra y con las que muestra acuerdo o desacuerdo. Los temas que trata son muy variados: astronomía, geografía, antropología, psicología, zoología, botánica, medicina mineralogía… ¡Vamos, un poco de todo dentro de las disciplinas científicas! En la entrada de hoy, como os he dicho, voy a centrarme sobre todo en el libro ix, que Plinio dedica a los animales marinos. 

Criaturas del fondo del mar

© Mari Yamazaki, Tori Miki 2014.

Cuando supe de la existencia de Plinivs, me pregunté lo siguiente: ¿cómo trasladan Mari Yamazaki y Tori Miki la Historia natural a su manga? Se trata de un texto diferente a los que se suelen adaptar, en cierto sentido. Pues bien, lo hacen de la siguiente forma: introducen a Plinio en un contexto concreto que le permita hacer disertaciones sobre los temas de su enciclopedia. Eso es lo que sucede, por supuesto, con el libro ix.

El marco narrativo es el siguiente: Plinio, Félix —el soldado que siempre lo acompaña— y Eukles —su nuevo escribiente— se encuentran en Catia, al lado del mar, y pasean tranquilamente por la ciudad. Allí se fijan en los productos que los pescadores venden en el mercado, sobre los que nuestro naturalista reflexiona, ya sea para ofrecer datos al respecto, ya sea para contar una anécdota. Y, cuando uno lee la Historia natural, se da cuenta de que parte de la información que se incluye en ella aparece, de una forma u otra, en el manga.

Empecemos, por ejemplo, con los atunes. Plinio el Viejo, cuando habla sobre los peces, nos dice lo siguiente sobre ellos:

 

Praecipua magnitudine thynni. Invenimus talenta xv pependisse, eiusdem caudae latitudinem duo cubita et palmum.

 

(Plin. HN. IX, 17).

 

 

Los atunes son los de mayor tamaño. Encontramos uno que pesaba quince talentos, y la anchura de su cola era de dos codos y un palmo.

En efecto, los personajes del manga ven un atún en el mercado y aluden a este pasaje a su manera: se asombran por su tamaño e incluso discuten sobre sus dimensiones —por ejemplo, algunos pescadores han oído historias sobre atunes enormes, otros han logrado atraparlos—. Pero la cosa no termina ahí. Un poco más adelante, Plinio indica cuáles son las partes más ricas de este tipo de pez:

 

Hi membratim caesi cervice et abdomine commendantur atque clidio, recenti dumtaxat […]

 

(Plin. HN. IX, 18).

 

 

Una vez cortados pieza por pieza, se recomiendan su cerviz, su ventresca y su gaznate, siempre y cuando estén frescos.

 

© Mari Yamazaki, Tori Miki 2014.

Son las mismas que el Plinio del manga les pide a los pescadores para probarlas, siguiendo su consejo. Por suerte, y pese a que desde Roma se requiere su presencia urgentemente, le da tiempo a degustar el atún. 

Trasladar a viñetas pasajes de una obra como la Historia natural es muy complicado. Muchas veces, lo que Plinio nos ofrece son datos, más o menos científicos, sobre el tema que esté tratando —en el caso del libro ix, tamaño, hábitat, forma de reproducción, alimentación, respiración…, de los animales marinos—. Creo que integrarlos en una conversación y dentro de un contexto concreto es una forma muy inteligente de transmitir el texto original: por un lado, permite contar una historia y desarrollar un argumento, tenga el ritmo que tenga; por otro, puede suscitar el interés de los lectores y dirigirlos hacia la obra de Plinio el Viejo. Así, el manga cumple con su objetivo de informar y enseñar a la vez que entretiene, y Mari Yamazaki y Tori Miki tienen cierta libertad para dar vida a sus personajes.

Lo que es más fácil de llevar a un medio como el manga son las anécdotas que se incluyen, de vez en cuando, en la Historia natural. Al fin y al cabo, se trata de narraciones de un hecho más o menos extensas, más o menos detalladas. En el capítulo cuatro de Plinivs, sus autores optan por dibujar el enfrentamiento entre el emperador Claudio y una orca, que Plinio nos cuenta cuando habla de este animal, las ballenas y la rivalidad que existe entre ambas criaturas:

 

Orca et in portu ostiensi visa est oppugnata a Claudio principe. Venerat tum exaedificante eo portum, invitata naufragiis tergorum advectorum e Gallia, satiansque se per conplures dies alveum in vado sulcaverat, adtumulata fluctibus in tantum, ut circumagi nullo modo posset et, dum saginam persequitur in litus fluctibus propulsam, emineret dorso multum super aquas carinae vice inversae. Praetendi iussit caesar plagas multiplices inter ora portus profectusque ipse cum praetorianis cohortibus populo romano spectaculum praebuit, lanceas congerente milite e navigiis adsultantibus, quorum unum mergi vidimus reflatu beluae oppletum unda.

 

(Plin. HN. IX, 6).

 

 

Una orca también fue vista en el puerto de Ostia, a la que atacó el emperador Claudio. Había llegado entonces cuando este estaba terminando de construir el puerto, atraída por el naufragio de unas pieles importadas de la Galia. Al saciarse durante varios días, había hecho una cavidad en el fondo del mar y las olas la habían enterrado hasta tal punto que de ningún modo podía darse la vuelta; mientras iba tras la comida arrojada a la orilla por las olas, su dorso sobresalía mucho por encima de las aguas, como la quilla de un barco que se ha dado la vuelta. El césar ordenó que se tendieran numerosas redes entre las bocas del puerto y, tras partir con las cohortes pretorianas, él mismo ofreció un espectáculo al pueblo romano: los soldados arrojaban sus lanzas desde los navíos que atacaban, uno de los cuales vimos que se hundía envuelto por una ola causada por el resoplido del monstruo.

 

 

© Mari Yamazaki, Tori Miki 2014.

En Plinivs, se le da cierto espacio a esta anécdota, como si de verdad nos encontrásemos frente al autor latino y este nos estuviera contando, de viva voz, un hecho que hubiera presenciado. De hecho, nuestro protagonista la recuerda a raíz de los atunes: Eukles se sorprende por su tamaño, Plinio le indica que en realidad no ha visto a las criaturas marinas más grandes y le habla de las ballenas y las orcas, ofreciendo algún dato que encontramos también en la Historia natural —menciona su fiereza, por ejemplo—. Es entonces cuando se produce la asociación de ideas y el naturalista rememora la proeza del emperador.

Mari Yamazaki y Tori Miki añaden algunos detalles al texto original para conferirle un mayor impacto a la historia: se habla del carácter enfermizo de Claudio —algo que, en principio, resulta contradictorio teniendo en cuenta su hazaña—, se nos muestra la preocupación de los soldados, se cierra la historia para hilarla con la conversación entre Plinio, Eukles y los pescadores… También hay ciertas modificaciones, claro: para reforzar el papel del emperador, se obvian las redes y se hace que el ataque dependa de una única barca, bastante pequeña. Por último, en las viñetas, solo vemos luchar a Claudio, no a los soldados de los que nos habla Plinio en el texto original. 

© Mari Yamazaki, Tori Miki 2014.

La forma en la que se adapta este pasaje sirve, por un lado, para seguir transmitiendo cómo era la Historia natural y qué tipos de textos pueden encontrarse en ella, pero también es un mecanismo que Mari Yamazaki y Tori Miki utilizan para caracterizar a su Plinio. La manera en que la cuenta, lo que destaca del emperador Claudio… Todo ello nos habla de sus simpatías, lo que siente cuando vive un acontecimiento y lo que de verdad le interesa.

Los límites entre realidad y fantasía: los pueblos del mar

Pero Mari Yamazaki y Tori Miki no solo incluyen datos y anécdotas en forma de diálogo. En sus páginas encontramos algo mucho más sorprendente: un hombre pez, una criatura de fantasía. Es un niño el que se encuentra con él hacia el final del capítulo, cuando Plinio se dispone a regresar a Roma por orden de Nerón. Así, se desdibuja la línea que separa la realidad y la imaginación.

El propio Plinio, en su Historia natural, menciona episodios similares, a los que parece conceder cierta credibilidad. Concretamente, nos habla de dos seres mitológicos: los tritones y las nereidas. Los primeros son criaturas que acompañan a Poseidón, el dios del mar, en su cortejo. Su mitad superior es la de hombre, mientras que la inferior es la de un pez. Si bien es cierto que Tritón es un dios único, una divinidad marina hija de Poseidón que aparece en varios mitos como personaje secundario, su nombre se utiliza también para aludir a estos seres mitológicos. Las segundas, por otro lado, son divinidades del mar, hijas de Nereo y Dóride. Se caracterizaban por su belleza deslumbrante y vivían en las profundidades del océano, tejiendo entre hermosas canciones. Aunque, generalmente, los mitos nos las muestran siempre en grupo, hay algunas nereidas bastante célebres. Seguro que os suena Tetis. Pues bien, la madre de Aquiles era una nereida, así como Anfítrite, que contrajo matrimonio con Poseidón.

Tritón y nereida, de Arnold Böcklin (1874)

En el siguiente pasaje, Plinio recoge algunos testimonios sobre avistamientos de tritones y nereidas:

 

Tiberio principi nuntiavit olisiponensium legatio ob id missa, visum auditumque in quodam specu concha canentem tritonem qua noscitur forma. Et nereidum falsa non est, squamis modo hispido corpore etiam qua humanam effigiem habet. Namque haec in eodem spectata litore est, cuius morientis etiam cantum tristem accolae audivere longe, et Divo Augusto legatus Galliae conplures in litore apparere exanimes nereidas scripsit. Auctores habeo in equestri ordine splendentes, visum ab iis in gaditano oceano marinum hominem toto corpore absoluta similitudine; ascendere eum navigia nocturnis temporibus statimque degravari quas insederit partes et, si diutius permaneat, etiam mergi.

 

(Plin. HN. IX, 5).

 

 

Al emperador Tiberio le anunció una embajada de olisiponenses, enviada por esta razón, que se había visto y oído en una gruta a un tritón que tocaba su concha, con la forma con la que se los conoce. Y tampoco es falso lo de las nereidas, solo que su cuerpo está erizado de escamas incluso en las partes en las que tienen aspecto humano. En efecto, una fue avistada en la misma costa, cuyo triste canto al morir incluso escucharon, a lo lejos, quienes vivían allí. Y al divino Augusto un legado de la Galia le comunicó por escrito que habían aparecido en la costa muchas nereidas muertas. Tengo a mi disposición a brillantes autoridades del orden ecuestre que afirman haber visto en el océano Gaditano un hombre del mar que guardaba un parecido absoluto con el ser humano en todo el cuerpo. Subía a los navíos por la noche y al instante sobrecargaba la parte en la que se sentaba, y, si permanecía mucho tiempo, incluso los hundía.

 

 

© Mari Yamazaki, Tori Miki 2014.

Curioso, ¿verdad? Pues bien: Yamazaki y Miki hacen a nuestro autor partícipe de una de estas anécdotas. Al igual que en su obra, los datos se mezclan con las historias particulares y las curiosidades. Como acabo de comentaros, al final del capítulo cuatro un niño ve a un extraño ser marino… y Plinio, como no podía ser de otra manera, le hace un sinfín de preguntas al respecto. Su curiosidad es insaciable. De hecho, por la descripción que le hace el pequeño, deduce que la criatura no es una nereida, aunque no llega a ninguna otra conclusión porque debe marcharse. Así, Plinio no se limita a recopilar anécdotas que otros han vivido y le han contado, sino que está a punto de protagonizar una de ellas. ¡Pero no le es posible por una cuestión de tiempo! Si el hombre pez se hubiera quedado un poco más en la playa, habría llegado a verlo.

© Mizuki Production 2014.

Sin embargo, no quiero detenerme solo en la manera en que los mangakas plasman las palabras del escritor latino en viñetas. En mi opinión, la criatura marina refleja muy bien ese deseo de unir Roma y Japón que subyace en muchas de las historias de Mari Yamazaki. Y es que el aspecto del ser difiere bastante del de los tritones y las nereidas: no es una mujer de extraordinaria belleza, tampoco es un hombre con cola de pez. Desde mi punto de vista, podría asemejarse a algunas criaturas del folclore japonés. Por ejemplo, en cierto modo, me recuerda a los ningyo nipones, al menos tal y como los dibujan autores como Shigeru Mizuki en su Enciclopedia Yokai —que Satori ha publicado en español. Se trata también de seres medio humanos, medio peces, con una boca similar a la de los monos y escamas de color dorado. Pero hay otras muchas criaturas y monstruos japoneses que me vienen a la cabeza cuando veo al hombre pez de Plinivs.



 

Con esto termino la entrada de hoy. 😊 ¡Espero que os haya gustado! Plinivs es un manga muy interesante, así que os hablaré más sobre él en el futuro. Por mi parte, os espero el domingo con la última entrada del mes, una nueva reseña para poner punto final al #LeoAutorasOct de este año. ¡Hasta entonces! 🤗

 

Bibliografía

Como siempre, aquí tenéis una lista de referencias por si queréis saber más. 😊

Bellisime, Marion (2017b). «Manga Romae (3/3): Pline», en Actualités des études anciennes, ISSN: 2492.864X. En línea. disponible en: <https://reainfo.hypotheses.org/7698>.

Buchet, Elisabeth (2019). «Entre Rome et Japon: l’histoire romaine en manga», en Bièvre-Perrin, Fabien (ed.), Antiquipop | L'Antiquité dans la culture populaire contemporaine, ISSN 2553-4114. En línea. Disponible en: <https://antiquipop.hypotheses.org/6696>.

Grimal, Pierre (1981). Diccionario de mitología griega y romana (trad. de Francisco Payarols), Barcelona: Paidós.

Serbat, Guy (1995). «Introducción general», en Fontán, Antonio, Moure Casas, Ana María et al. (eds. y trads.) (1995). Plinio el Viejo. Historia Natural. Libros I-II, Madrid: Gredos.